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martes, abril 23, 2024

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Joven católica se iba a internar en un monasterio, pero conoció al amor de su vida por Internet y lo dejó todo

Una joven argentina de 20 años estaba en un proceso en el que debía definir si quería internarse en un monasterio de España o desempeñarse como monja en su país natal. Sin embargo, no esperaba que todo diera un giro inesperado.

En 2020 comenzó a crear contenido religioso en redes sociales hasta que se convirtió en «influencer católica», y en ese contexto, lideró un evento religioso por Internet para rezar el rosario online.

A este encuentro virtual se unió a Ezequiel, un joven argentino de 24 años que era catequista y filósofo. «Mi tía me mandó el video y yo se lo reenvié a un amigo. ‘Me caso’, le dije. No con el peso que tiene, sino remarcando los valores que tiene y lo linda que es. No me acordaba la fecha ni de qué era, la chica me quedó grabada en la cabeza», confesó el joven.

La convocatoria online inició con problemas de internet para rezar el rosario. A pesar de las fallas, Agostina pudo cumplir con su objetivo. Cuando terminó la jornada, cerró la computadora y comenzó a hablar con su familia sobre lo que iban a comer.

Al poco tiempo le llegó un mensaje privado por Instagram en el que un joven le preguntaba “¿Cómo salieron las pizzas?”. En ese preciso momento se dio cuenta que el micrófono había quedado encendido.

«Entré al vivo porque mi hermana me comentó y me encontré con esta chica que dirigía toda la situación increíble. La empecé a buscar en redes sociales y cuando la encontré sentí que me había enamorado», confesó Ezequiel al medio argentino TN.

Ambos se siguieron en las redes hasta que ella le propuso hacer una videollamada por Zoom. Poco a poco, esa amistad comenzó a tomar otro rumbo. «De repente conozco a este chico que lo veía bastante parecido a mi, pude conectar con él y lo que había encontrado en el monasterio lo encontré en él. Fue como descubrir un diamante en bruto”, expresó Agostina.

Ambos decidieron verse personalmente. Entre sus conversaciones, acordaron a ir juntos todos los días a una misa “clandestina” que era a puertas cerradas, solo para conocidos, según se señala en el citado medio.

“Yo le rezaba a Dios y pensaba que si me dio la posibilidad de conocerla para terminar juntos, me bancaba lo difícil que se estaba haciendo todo. Pero si era para ayudarla en su discernimiento y a pensar en su vocación, estaba dispuesto a hacerlo también, a pesar de salir lastimado”, dijo el joven sobre el futuro religioso que Agostina tenía planeado. 

Un día se decidió y lanzó un mensaje muy directo. “Me señaló el altar y me dijo ‘imagínate cuando estemos ahí’. Yo estaba enojada, intimidada, pensaba que había arruinado la amistad y, en realidad, me estaba autoengañando”, recordó ella.

Se hicieron novios, se casaron y en febrero del año pasado nació la pequeña Fátima, fruto de ese gran amor. “Yo pensé que Dios me pedía entregarme completamente a la vocación y mírame ahora. Es muy prudente sentarse y pensar en el futuro”, cerró la joven.

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