WASHINGTON — Este viernes 29 de mayo de 2026, la exprocuradora general de Estados Unidos, Pam Bondi, compareció ante la Comisión de Supervisión de la Cámara de Representantes. La exfuncionaria se presentó a una entrevista a puerta cerrada con el objetivo de testificar sobre el controvertido manejo que el Departamento de Justicia dio a la divulgación de los archivos Epstein.

Durante su declaración, Bondi respaldó las acciones de la administración del presidente Donald Trump y argumentó que se cumplió con la entrega de millones de documentos exigidos por la Ley de Transparencia de los Archivos de Epstein.
Defensa institucional y delegación del proceso a Todd Blanche
Durante su comparecencia, Bondi defendió el actuar de la administración del presidente Donald Trump, asegurando que se cumplió con la entrega de millones de páginas exigidas por la Ley de Transparencia de los Archivos de Epstein. No obstante, la exprocuradora aclaró que ella no coordinó dicho esfuerzo de forma directa, ya que delegó la supervisión del proceso en el entonces fiscal general adjunto y actual fiscal general interino, Todd Blanche.
Bondi calificó la tarea como «enormemente complicada y laboriosa», y añadió que el equipo de revisión le garantizó que solo se retuvieron materiales duplicados, irrelevantes o protegidos por el secreto profesional.
La naturaleza reservada del encuentro encendió las alarmas y las críticas dentro del Capitolio. Los miembros de la bancada demócrata criticaron fuertemente que la sesión consistiera en una entrevista transcrita en lugar de una declaración jurada formal grabada en video, argumentando que dicho formato laxo le permitía a la exfuncionaria evadir los cuestionamientos más incisivos.
Asimismo, los legisladores de oposición calificaron como un claro conflicto de interés el hecho de que Bondi acudiera acompañada por Harmeet Dhillon, actual jefa de la División de Derechos Civiles del Departamento de Justicia, quien ejerció como su asesora legal durante la jornada.



