
El logotipo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), a la entrada de la sede central de la institución, el 15 de abril de 2020 en la ciudad suiza de Ginebra
Internacionales.- La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró este domingo una emergencia de salud pública de preocupación internacional ante el brote de ébola que azota el este de la República Democrática del Congo (RDC), donde ya se han registrado 88 muertes.
La decisión, tomada por el Comité de Emergencias de la OMS, activa una respuesta global coordinada y obliga a los países vecinos a reforzar sus medidas de control sanitario. Inmediatamente después del anuncio, Ruanda decretó el cierre preventivo de sus fronteras con la RDC.
El brote es causado por la cepa Bundibugyo del virus del ébola, una variante menos conocida que la Zaire (responsable de brotes anteriores). Comenzó a circular a finales de abril en la provincia de Ituri, al este del país.
Alerta máxima en África
Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de África (CDC de África) elevaron la situación a Grado 3, su nivel máximo de emergencia. La institución ya ha desplegado:
- Laboratorios móviles
- Equipos de respuesta primaria
- Personal especializado en la zona del brote
La organización advirtió que, si se detecta un solo caso en Sudán del Sur, la calificación global del brote subiría a alerta máxima.
Uno de los mayores desafíos es que la variante Bundibugyo no cuenta con vacuna ni tratamiento autorizado en el mercado. Esto lo diferencia del ébola Zaire, para el cual existe la vacuna Ervebo.
Actualmente se están explorando alternativas:
- Protección cruzada con Ervebo: Pruebas iniciales mostraron cerca de un 50% de eficacia contra la cepa Bundibugyo.
- Prototipos de Oxford y Moderna: Ambas farmacéuticas tienen candidatos a vacuna específicos para esta cepa, pero no han sido probados en humanos y su comercialización podría tardar años.
Mientras tanto, la contención depende exclusivamente de medidas de salud pública: aislamiento, rastreo de contactos y prácticas funerarias seguras.
La respuesta sanitaria se ve obstaculizada por un conflicto armado activo en la región de Ituri, donde:
- 1.9 millones de personas necesitan asistencia humanitaria
- 273,403 personas están desplazadas internamente
- Solo entre enero y marzo se registraron 32,600 nuevos desplazados y 30,200 retornados
La alta movilidad forzada, el difícil acceso a las comunidades y la inseguridad impiden el rastreo efectivo de contactos, limitan el despliegue de equipos de vigilancia y restringen el transporte seguro de muestras de laboratorio.



