San Salvador, El Salvador.- La carrera electoral en El Salvador ya tiene un protagonista definido. Nayib Bukele fue proclamado oficialmente la noche del domingo como el candidato de su partido, Nuevas Ideas, para las elecciones presidenciales que se celebrarán en febrero de 2027.
El mandatario busca así asegurar un tercer período de gobierno, algo que hasta hace poco no era posible bajo la Constitución salvadoreña.
El proceso interno del partido oficialista no tuvo mayores sorpresas: Bukele fue el único inscrito. Detrás de esta candidatura hay un camino allanado desde julio de 2025, cuando el Congreso —donde Nuevas Ideas tiene mayoría abrumadora— aprobó una reforma que eliminó la restricción de solo dos mandatos consecutivos.
La decisión fue duramente criticada por la oposición, que la calificó como un golpe a las instituciones democráticas del país.
El factor de la seguridad
Desde que llegó al poder en 2019, Bukele ha mantenido altos niveles de aprobación, especialmente por su política de mano dura contra las pandillas. Su administración implementó un régimen de excepción a partir de 2022 que permitió desarticular a grupos como la Mara Salvatrucha y Barrio 18, dos organizaciones señaladas por Washington como terroristas.
Los resultados en materia de seguridad son visibles: las tasas de homicidios cayeron drásticamente y el país dejó de encabezar los rankings de violencia global.
Sin embargo, este enfoque también ha generado señalamientos. Distintas organizaciones internacionales han documentado detenciones arbitrarias, juicios sin las garantías debidas y un clima de temor entre la población que critica al gobierno.
Lo que viene
Con Bukele ya oficialmente en la contienda, El Salvador se encamina a unos comicios donde el oficialismo parte con una ventaja considerable.
La oposición, fragmentada y sin una figura que pueda competir con la popularidad del presidente, enfrenta el reto de convencer a un electorado que, en su mayoría, valora la seguridad por encima de otras consideraciones.



