NN Deportes.- La gestión de Gianni Infantino al frente de la FIFA suma un nuevo capítulo de turbulencia. El pasado miércoles, el vicepresidente del organismo, Sándor Csányi, decidió retirar públicamente su respaldo al líder del fútbol mundial, en un episodio que ha vuelto a concentrar la atención sobre las tensiones internas de la entidad.
El detonante fue la salida de Kevin Lamour, quien se desempeñaba como director de operaciones. Según informó Bloomberg, Csányi —que también preside el Consejo de Administración del banco húngaro OTP Bank— envió una carta a Infantino cuestionando la decisión, en la que calificó el hecho como «la gota que colma el vaso».
Lamour había sido separado de sus funciones el lunes anterior, después de manifestar su rechazo al proyecto de Infantino de privatizar el Mundial, una iniciativa que el propio presidente terminaría admitiendo como un error. Para Csányi, esa secuencia deja al descubierto un problema de fondo: «El hecho de que el despido se haya desencadenado por sus críticas a la iniciativa mencionada anteriormente, la cual tú mismo admitiste al final que era errónea, apunta a graves deficiencias en el juicio profesional, los estándares éticos y las habilidades de liderazgo».
La defensa del vicepresidente hacia el ejecutivo cesado fue contundente. «Kevin hizo sus deberes de acuerdo con un alto estándar profesional y ético y, como un ejecutivo altamente competente, hizo contribuciones significativas a la transparencia en las operaciones de la organización», señaló en la misiva.
El malestar, sin embargo, no es un caso aislado. Escocia, Finlandia, Suecia, Serbia y Países Bajos también han retirado su respaldo al dirigente, en una espiral de rechazo que parece ampliarse con el paso de los días.
Frente a ese frente crítico, Infantino aún cuenta con aliados de peso. La Confederación Africana de Fútbol (CAF) y la Confederación Sudamericana (Conmebol) han manifestado su apoyo a su continuidad, mientras que Qatar, Marruecos, Egipto, Mauritania, Líbano y Sudán expresaron su «pleno apoyo» al presidente y su confianza en su liderazgo. La pugna por el control del organismo queda, por ahora, a la espera del próximo movimiento.



