Teherán, Irán.- En medio de la creciente tensión en el Medio Oriente, el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, salió al paso este lunes para aclarar la posición de su gobierno frente al reciente ataque estadounidense: su país no quiere una guerra, pero tampoco se quedará de brazos cruzados.
«No buscamos la guerra, y este es un mensaje claro que hemos enviado al mundo. Sin embargo, jamás permaneceremos impasibles ante ninguna agresión y daremos una respuesta contundente a los agresores», declaró el mandatario a la prensa, antes de participar en la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái que se celebra esta semana en Biskek.
Pezeshkian también subrayó que la inestabilidad en Oriente Medio no le conviene a nadie, y llamó a los países de la región a «unir fuerzas y trabajar juntos para garantizar la seguridad, la prosperidad económica y el desarrollo de la región».
Las declaraciones llegan un día después de que el ejército de EE.UU. atacara de madrugada la isla iraní de Larak. El Mando Central estadounidense (CENTCOM) explicó que el objetivo del ataque eran dos lanzacohetes que, según Washington, se alistaban para disparar misiles hacia el estrecho de Ormuz. Se trata de la primera ofensiva contra territorio iraní desde finales de julio.
La respuesta no se hizo esperar. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) prometió «castigar» al enemigo, y durante la madrugada de este lunes se reportaron explosiones no solo en Emiratos Árabes Unidos, sino también en Jordania y Kuwait.
En un mensaje contundente, el CGRI advirtió que «la agresión y el crimen» no ayudarán al enemigo desesperado «en su intento de debilitar el control de la República Islámica sobre el estrecho de Ormuz», y prometió que «cada ataque conllevará respuestas aún más contundentes».
Este cruce de declaraciones y amenazas se da en un momento de alta sensibilidad en los mercados. El ataque contra la isla de Larak impulsó este lunes el precio del petróleo Brent por encima de los 90 dólares el barril, con un alza de más del 5%, mientras el crudo estadounidense WTI avanzó hasta los 85,38 dólares. El estrecho de Ormuz es una de las rutas de transporte de crudo más importantes del mundo, y cualquier escalada en la zona genera repercusiones inmediatas en los precios de la energía a nivel global.



