
El presidente Donald Trump en el Despacho Oval de la Casa Blanca, el 17 de agosto de 2026 en Washington
El presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó el lunes con bombardear Omán si «se interpone» en el camino de un acuerdo de Washington con Irán sobre la administración del estrecho de Ormuz, e instó a Teherán a rendirse en la guerra de Oriente Medio.
Irán y Omán llevan meses negociando un acuerdo sobre la navegación por esta vía marítima, por la que sale buena parte del crudo bombeado por los países del Golfo. Catar, una potencia que ha ejercido como mediadora, dijo este martes que ve con buenos ojos esa perspectiva, para reanudar la vía diplomática en un conflicto actualmente estancado.
El control de Ormuz se ha convertido en el punto focal de la guerra, después de meses de obstrucción debida a Irán -que atacó a numerosos buques en la zona- pero también a Estados Unidos, que impuso un bloqueo naval a los puertos iraníes.
El temor concreto de Washington y muchos otros países es que esas conversaciones entre Omán e Irán se traduzcan en el cobro de algún tipo de peaje a los buques mercantes, algo que no ocurría antes de que Estados Unidos e Israel lanzaran el 28 de febrero su campaña militar contra la república islámica.
En ese contexto, Trump volvió a la carga, esta vez contra Omán, un país aliado de Washington que se ha abstenido de comentar públicamente las arremetidas del octogenario líder republicano.
«Si Omán se interpone, los bombardearemos y los destrozaremos», declaró Trump al periodista de Fox News Trey Yingst.
Trump también señaló que Irán debería «levantar la bandera blanca y rendirse», según un mensaje que Yingst publicó en X a propósito de su entrevista con el mandatario.

Mapa de los puntos estratégicos situados en el sur y en la costa de Irán
– Conversaciones «serias» –
El lunes, Irán confirmó que las conversaciones «continúan de forma seria» con el vecino Omán sobre futuros acuerdos de navegación en el estrecho de Ormuz, por donde circulaba antes de la guerra el 20% del petróleo y el gas consumidos a nivel mundial.
Según Teherán, las coordenadas geográficas de la ruta por las que se permitirá la navegación ya han sido acordadas entre ambos.
Este martes, su negociador jefe y presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, elevó el tono avisando de que el estrecho seguirá cerrado «hasta que se implementen los compromisos estadounidenses estipulados en el protocolo de acuerdo» que ambos países cerraron en junio bajo mediación paquistaní.
El negociador enumeró como condiciones el levantamiento del bloqueo naval estadounidense a los puertos iraníes, el descongelamiento de los activos iraníes, el levantamiento del embargo al petróleo y «el fin de las operaciones militares en todos los frentes».
Poco después, Catar, aliado de Estados Unidos y con una diplomacia muy activa en Oriente Medio, manifestó públicamente su apoyo a la idea de tal acuerdo.
Dicho acuerdo «nos permitiría volver al marco de las negociaciones», y «nos facilitaría mucho reanudar las conversaciones entre Estados Unidos e Irán», apostilló el portavoz de la cancillería catarí, Majed Al Ansari.
El viernes pasado, Trump afirmó que declararía el estrecho de Ormuz como parte del territorio de Estados Unidos, a lo que Teherán respondió enérgicamente diciéndole que Ormuz «seguirá siendo iraní».
Trump insiste en que no tiene prisa por alcanzar un acuerdo, pese a la impopularidad de la guerra entre los estadounidenses antes de las elecciones legislativas de noviembre, con los opositores demócratas al acecho para recuperar el control del Congreso.
El mandatario le dijo a Yingst que existe un canal secreto directo entre su administración y los Guardianes de la Revolución iraníes. «Son buenos jugadores de póker, pero se están muriendo», aseveró.
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