
Nashville, Tennessee.- El gobernador Bill Lee ordenó suspender todas las ejecuciones programadas para lo que queda del año, después de que el estado no pudo ejecutar a Christa Pike, de 50 años.
Según sus abogados, a Pike le pusieron no una, sino dos dosis completas de pentobarbital, siguiendo el protocolo de la prisión. Pero la mujer siguió viva y estaba «roncando«, por lo que tuvieron que sacarla de emergencia en ambulancia del penal y llevarla a un hospital, donde sigue internada. Su defensa dice que hasta ahora no les han informado oficialmente cómo está de salud.
Pike es la única mujer en el corredor de la muerte en Tennessee y su caso ya venía dando de qué hablar porque iba a ser la primera mujer ejecutada en el estado en más de 200 años.
Por el escándalo, el gobernador pidió «una revisión exhaustiva e independiente, a cargo de terceros, para saber exactamente qué ocurrió» en la sala de ejecución. Dijo que cumplir una sentencia no solo tiene que ser legal y constitucional, sino también «eficaz».
Por su parte, el Departamento de Cárceles de Tennessee aseguró en un comunicado que sus oficiales siguieron «cada uno de los pasos del protocolo legalmente establecido».
El problema es que la regla solo dice qué hacer si la persona no muere con la primera dosis: ponerle una segunda. Pero no dice nada de qué hacer si después de la segunda sigue respirando. Ahí hay un vacío total.
Seguiremos informando en cuanto se sepa el estado de salud de Pike y los resultados de la revisión.



