El precio del crudo Brent, referencia internacional para los mercados petroleros, experimentó este miércoles un alza histórica del 7%, alcanzando los 126 dólares por barril, su nivel más alto en los últimos cuatro años y superando el récord previo de junio de 2022, cuando cotizaba por encima de los 119 dólares.
El vertiginoso repunte se produce en medio de una tormenta perfecta de factores geopolíticos que mantienen en vilo a los mercados energéticos y a la economía global.
El principal detonante del alza fue la firme postura del presidente Donald Trump, quien declaró este mismo miércoles que no levantará el bloqueo naval a Irán hasta que el país persa firme un acuerdo sobre su programa nuclear.
La posibilidad de una escalada militar en la región del Golfo Pérsico, una de las zonas más estratégicas para el tránsito de crudo a nivel mundial, ha encendido las alarmas entre los inversionistas.
A esta tensión se suma la reciente decisión de Emiratos Árabes Unidos (EAU) de abandonar la OPEP y la OPEP+, el grupo ampliado de países exportadores de petróleo. Esta salida debilita la capacidad de coordinación del cártel petrolero para estabilizar los precios y agrega un elemento adicional de incertidumbre al mercado.
El alza del Brent impacta directamente en los precios de la gasolina y otros combustibles derivados del petróleo, lo que podría traducirse en mayores costos para conductores, transportistas y la economía en general en las próximas semanas.
Analistas advierten que si las tensiones en Medio Oriente continúan escalando, el precio del crudo podría seguir subiendo, con posibles efectos inflacionarios a nivel global.



