LOUDON, Tennessee — Una dramática persecución policial en el condado de Loudon culminó de la manera más inesperada durante la madrugada, cuando un sospechoso que huía de las autoridades terminó conduciendo su vehículo directamente hacia las aguas del río Tennessee.
Los hechos comenzaron poco después de la medianoche, cuando el oficial Jesse Garren detectó un Dodge Charger negro que circulaba hacia el norte por la autopista I-75 a exceso de velocidad y con los faros apagados. Al intentar realizar una parada de tráfico, el conductor ignoró las señales policiales y emprendió la huida, desatando una persecución que se extendió por la carretera Pond Creek y la ruta 11 a través de Filadelfia hasta ingresar a la ciudad de Loudon.
Aunque las patrullas perdieron de vista el automóvil cerca de la secundaria local y suspendieron el seguimiento inicial, la situación dio un giro drástico minutos más tarde. Un testigo alertó a las autoridades mediante una llamada de emergencia tras presenciar cómo un vehículo se precipitaron a toda velocidad hacia el río Tennessee desde la rampa para botes de Ferry Street.
Elementos de la policía de Loudon lograron interceptar y asegurar al conductor en el lugar hasta la llegada del agente Garren, quien procedió con el arresto oficial. En tanto, el automóvil terminó sumergido en el cauce y requirió de un complejo operativo de rescate coordinado por el Departamento de Bomberos, la agencia de manejo de emergencias del condado, el equipo de rescate local y la compañía James Towing para poder extraerlo.



