
La policía escolta a Carlos Molina, el presunto cerebro del ataque armado que se saldó con 19 muertos, el 2 de junio de 2026 en Tegucigalpa
La policía de Honduras capturó este martes al supuesto autor intelectual de un ataque armado el pasado 21 de mayo que dejó 19 personas muertas en el norte del país, informó el gobierno.
La masacre ocurrió en una aldea del municipio de Trujillo, departamento de Colón, una localidad azotada por dos bandas rivales que usurpan dos fincas de una empresa privada para explotar palma africana, además de pelearse rutas del narcotráfico, según las autoridades.
El detenido, identificado como Carlos Molina de 27 años, alias El Gato Negro, es el «principal autor intelectual y material de estas muertes múltiples», dijo en rueda de prensa el ministro de Seguridad, Gerzón Velásquez.
Molina fue arrestado durante una operación en la ciudad de La Ceiba (norte), a 90 km del lugar de la masacre, agregó la policía en un comunicado.
«El detenido es señalado como principal sospechoso de haber participado en la planificación y ejecución del homicidio múltiple», indicó la institución.
La masacre respondió a una pugna entre dos estructuras criminales que disputaban la ocupación y explotación irregular de fincas de palma africana, de acuerdo con versiones oficiales.
«La gente que murió en este evento eran empleados de una de esas estructuras y actualmente la disputa es entre los cabecillas» de los grupos, añadió Velásquez.
Según el gobierno, al menos seis personas participaron en la matanza, pero de momento no se han realizado más capturas.
La Fiscalía informó por su lado que realizó este martes exhumaciones de los cuerpos de tres víctimas para avanzar en la investigación.
El mismo día de esta masacre, cinco policías hondureños fueron ejecutados cerca de la frontera con Guatemala cuando iban a allanar una casa donde supuestamente había miembros de una red vinculada a narcotraficantes mexicanos.
Honduras, con una tasa de 24 homicidios por cada 100.000 habitantes, enfrenta un repunte en la violencia en medio de reformas a la seguridad pública.
En ese contexto, el Congreso aprobó recientemente una reforma para designar a las pandillas como terroristas y aumentar las penas considerablemente a sus integrantes. También autorizó a los militares a participar en tareas de seguridad pública.
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