Zúrich, Suiza.- Lo que parecía una decisión interna de la FIFA se ha convertido en un escándalo mediático en cuestión de horas.
Este lunes, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, confirmó que sostuvo una conversación con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la polémica expulsión del delantero estadounidense Folarin Balogun, pero aseguró que el organismo no presionó para que se levantara la sanción.
En un mensaje difundido por la organización, Infantino salió al paso de las críticas que han surgido tras la decisión de anular la suspensión que pesaba sobre Balogun, permitiéndole jugar los octavos de final del Mundial ante Bélgica. El máximo dirigente del fútbol mundial defendió que la resolución fue tomada por instancias independientes, sin intervención externa.
«Los órganos judiciales de la FIFA son independientes. Aplican el Código Disciplinario y deciden según los hechos y las regulaciones. Ese principio debe respetarse siempre», afirmó Infantino en su comunicado.
Sobre la llamada con Trump, Infantino explicó que suele discutir temas relacionados con el Mundial con distintos jefes de Estado. Sin embargo, aseguró que durante esa conversación dejó claro que el caso de Balogun estaba siendo evaluado por los canales correspondientes y que la decisión final dependía exclusivamente del Comité Disciplinario.
«Le expliqué que el caso sería decidido por los órganos competentes», señaló Infantino, subrayando que ese es el funcionamiento interno de la FIFA.
Las declaraciones de Infantino se producen luego de que la UEFA criticara duramente la decisión de permitirle jugar a Balogun, calificándola como «sin precedentes, incomprensible e injustificable» y advirtiendo que la medida pone en riesgo la integridad de la competición. El escándalo promete seguir dando de qué hablar mientras el torneo mundialista avanza.



