
NN Deportes.- En una exhibición repleta de sacrificio, orden defensivo y el histórico temperamento del fútbol paraguayo, la Albirroja dirigida por el estratega argentino Gustavo Alfaro venció este viernes por la mínima diferencia a la selección de Turquía. La victoria rompe la mala racha tras la caída del debut y sitúa a Paraguay en plena carrera para los partidos definitivos de la fase de grupos.
La historia del partido se empezó a escribir apenas se movió el balón. Al minuto de juego (64 segundos exactamente), el mediocampista Matías Galarza tomó un rebote fuera del área grande y ejecutó un zapatazo imperial de media distancia que batió por completo al portero Uğurcan Çakır. Este tanto se convirtió oficialmente en el gol más rápido en lo que va de esta edición del certamen mundialista.
Expulsión y resistencia histórica
La planificación del estratega Alfaro tuvo que cambiar drásticamente antes del descanso. En el tiempo de adición de la primera parte, el extremo Miguel Almirón fue expulsión directa por el árbitro salvadoreño Iván Barton, luego de que el VAR detectara gestos inapropiados hacia el jugador otomano Mert Müldür con la boca cubierta, aplicando con severidad la estricta normativa de conducta vigente de la FIFA.
La segunda mitad fue un auténtico monólogo ofensivo del equipo dirigido por Vincenzo Montella, que llegó a registrar 33 remates totales y un 78% de posesión. No obstante, el joven arquero paraguayo Orlando Gill se vistió de héroe conteniendo las embestidas de Kenan Yıldız y Arda Güler, sumado a una soberbia muralla defensiva liderada por el capitán Gustavo Gómez y los despejes oportunos de Júnior Alonso.
Turquía acarició el empate mediante un cabezazo de Müldür que dio en el travesaño y un poste simultáneamente, pero la fortuna sonrió al combinado sudamericano.
Con este resultado, Paraguay suma sus primeros 3 puntos en el sector, mientras que el representativo de Turquía se despide tempranamente de la Copa del Mundo.



