Un compromiso incumplido
La historia comienza en abril de 2020, cuando la pandemia de COVID-19 amenazaba la viabilidad de los clubes de primera división. La FMF tomó una decisión de emergencia: suspender ascensos y descensos durante seis temporadas para proteger la estabilidad financiera de los equipos de élite. Lo que era temporal se convirtió en permanente.

El presidente de la Federación Mexicana de Fútbol (FMF), Mikel Arriola, en una rueda de prensa en Guadalajara el 13 de octubre de 2025
El 15 de julio de 2026, solo días antes del inicio del Apertura, la FMF publicó en su Reglamento del Comité Ejecutivo una determinación que dejó sin aire a los equipos del acenso: «A partir de la temporada 2026-2027, los clubes que integran la Liga MX no descenderán a la Liga Expansión MX, así mismo, los clubes de Expansión MX no ascenderán a la Liga MX».
Lo más irritante para los damnificados: en mayo de 2025, diez clubes de Expansión MX habían recurrido al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) solicitando la reinstauración del sistema. El TAS falló a su favor y «recomendó específicamente que el sistema regresara en 2026-2027». La FMF simplemente ignoró esa sugerencia, violando no solo su propio compromiso sino también la guía de la más alta instancia jurídica del deporte.
Las voces que se alzan
Cinco equipos de segunda división conformaron un frente común: Atlético Morelia, Leones Negros, Cancún FC, Atlético La Paz y Mineros de Zacatecas. En un comunicado que sintetiza el malestar, estos clubes acusaron: «Un fútbol donde ganar no abre puertas y perder no tiene consecuencias debilita todo el ecosistema del fútbol mexicano».
Alberto Castellanos, presidente de Leones Negros (institución que ya estuvo en primera división), fue más directo: «Nos vieron la cara, fue una puñalada trapera, una traición brutal».
Para Atlético La Paz, la injusticia es geográfica. Samuel Hernández, su presidente, advierte: «Me parece demasiado injusto que si no naciste dentro de estas 18 entidades donde puede haber fútbol de primera división estés topado para no crecer». La realidad: Baja California Sur nunca ha tenido un equipo en la máxima categoría, y ya no podrá gracias a esta decisión.
De las canchas a las calles
La protesta no quedó solo en comunicados. En la primera jornada de Apertura 2026, futbolistas de estos equipos hicieron el saque inicial y luego simplemente se quedaron mirando, sin disputar el balón durante el primer minuto en solidaridad con la causa. La respuesta de la FMF fue inmediata y dura: la Comisión Disciplinaria lanzó apercibimiento y amenazó con multas de 234.620 pesos (unos 13.600 dólares) en caso de reincidir.
Ante la amenaza económica, los futbolistas adaptaron su táctica. En jornadas posteriores se cubrieron la boca ante los fotógrafos en acto de silencio forzado. Y publicaron una carta que resume la frustración de cientos de profesionales: «No nos sentimos representados ni escuchados en una decisión que afecta a nuestro presente y nuestro futuro profesional».
En Michoacán, el domingo pasado, aficionados de Atlético Morelia salieron a protestar en las calles. «¡Mataron al fútbol, putos! Morelia resiste», rezaban los carteles. Ataúdes y coronas florales completaban la escena de duelo. Una bandera portaba la palabra «lárgate» junto al rostro de Mikel Arriola, presidente de la FMF.
Arriola respondió con una salida defensiva: dijo que Expansión MX seguirá siendo una «liga de desarrollo muy importante», como si eso compensara la amputación de esperanza deportiva.
El modelo cerrado: ¿futuro inevitable?
Esta decisión coloca a México en territorio inexplorado. El fútbol mexicano se acerca todavía más al sistema utilizado por la Major League Soccer (MLS), donde las franquicias participan sin un sistema de ascenso y descenso entre divisiones. Sin embargo, esto va en contra de los estatutos de la FIFA, que consagra el mérito deportivo y la solidaridad como pilares fundamentales de la pirámide futbolística.
Ahora existe una única vía para que un equipo de segunda división llegue a primera: comprar una franquicia. Así lo hizo recientemente Atlante, ocupando el lugar del desaparecido Mazatlán. Esto, evidentemente, solo favorece a quienes tienen recursos multimillonarios. El fútbol mexicano ha dejado de ser un escenario donde el mérito abre puertas; ahora es un club de socios con membresía permanente.
La batalla legal continúa
Los equipos de Expansión MX ya han anunciado que recurrirán a «las instancias jurisdiccionales competentes» para defender los derechos al mérito deportivo. Con el TAS ya a su favor (aunque su recomendación haya sido ignorada), tienen argumentos sólidos. Pero enfrenta un adversario poderoso: una federación que ha demostrado estar dispuesta a violar sus propios compromisos.
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