
El defensor rumano del Rayo Vallecano Andrei Ratiu (i) lucha por el balón con el delantero del Real Madrid Vinicius en un partido de Liga el 1 de febrero de 2026
Tras un cuarto de siglo sin jugar en Europa, el Rayo Vallecano se ha convertido en una de las sorpresas de la temporada al tener al alcance una final de Conference League, la tercera competición continental.
No deja de ser inesperado que un equipo que vive al límite a diario vaya a jugar el jueves en su casa la ida de una semifinal de Conference League contra el francés Estrasburgo.
Para este humilde equipo del barrio obrero de Vallecas, en el sureste de Madrid, la preocupación más habitual suele ser la permanencia en Primera y no los títulos europeos, al contrario que sus ilustres vecinos, Real Madrid y Atlético.
Y evitar el descenso no es la única pelea en la que suele estar inmerso, sino que también la afición —y hasta cierto punto, jugadores y cuerpo técnico— libra una batalla interna contra su presidente y dueño, Raúl Martín Presa, profundamente impopular.
El máximo dirigente del Rayo quiere cambiar de sitio el estadio, propiedad del gobierno regional y cuyo mantenimiento deja bastante que desear, tal vez con la intención de tener argumentos para el traslado.
Al mismo tiempo, mantiene un enfrentamiento constante con los aficionados rayistas.
– Dos caras –
La victoria por 3-0 sobre el Atlético de Madrid en LaLiga, en febrero, resume las dos caras de este equipo.
En la previa, jugadores y empleados se quejaron públicamente del estado del césped y de las destartaladas instalaciones de entrenamiento.
El partido se trasladó al estadio del Leganés, a apenas 17 km, pero la mayoría de los aficionados del Rayo no acudieron en protesta contra Martín Presa, cuya marcha suelen pedir en sus cánticos.
En 2023, el argentino Óscar Trejo dimitió como capitán del equipo, indignado por las condiciones deplorables en el club.
«Puse punto y final porque no podía representar a la gente que quiero representar si no me siento respaldado por el club», dijo dos años después Trejo a la radio Onda Cero.
A veces no hay agua caliente en las duchas de los jugadores; a menudo no hay ni agua en los baños públicos.

El exportero de la Roma Rui Patricio muestra la papeleta con el nombre del Rayo Vallecano en el sorteo de octavos, cuartos y semifinales de la Conference League el 27 de febrero de 2026 en Nyon, en Suiza
En pretemporada, los jugadores se vieron obligados a entrenar en otro sitio por una infección fúngica en el césped de la ciudad deportiva.
Los hinchas radicales de ultraizquierda del club, los Bukaneros, desinfectaron simbólicamente el estadio después de que Presa invitara a políticos del partido de extrema derecha Vox.
«La situación del Rayo es obviamente un desastre absoluto y estar aquí es un milagro ridículo y maravilloso», dijo a la AFP el abonado de Vallecas Phil Kitromilides.
«Significa todo. Este es un club que nunca ha ganado nada y que ni siquiera espera llegar a pelear por un título», añadió.
– «Beneficiado» por el Brexit –
El entrenador Íñigo Pérez puede que nunca hubiera dirigido al Rayo si no hubiera sido por el Brexit.
Las autoridades británicas le negaron el permiso de trabajo cuando iba a ser ayudante del técnico Andoni Iraola en el Bournemouth en 2023.
Acabó recalando en el Rayo en febrero de 2024, logrando la permanencia del equipo, al que la temporada siguiente dejó en octava posición liguera con la clasificación europea en el bolsillo.
El Rayo alcanzaba Europa por segunda vez en su historia tras llegar a cuartos de la Copa de la UEFA en la campaña 2000-01, cuando participó invitado por la UEFA como equipo más «fair play» del continente la temporada anterior.
Pérez no quiere hablar de su futuro mientras haya un título en juego: «No procede ahora mismo hablar de eso porque nos debilita como grupo»
En cambio, su presidente es más claro: «Me gustaría que fuera el Cholo del Rayo», en referencia a Diego Simeone, que cumple ya 15 temporadas como entrenador del Atlético de Madrid, al que ha llevado a la élite europea.

El entrenador del Rayo Vallecano Iñigo Pérez (c) habla con portero Augusto Batalla en el partido de Liga contra el Betis en Sevilla el 21 de febrero de 2026
El Rayo es undécimo en LaLiga a sólo cinco puntos del descenso y mira de reojo hacia abajo mientras sueña con la final de Leipzig.
«Quiero más. Lo he soñado durante muchos años», dijo el delantero Isi Palazón, cuyo gol en Grecia les permitió superar al AEK Atenas en cuartos de final.
Su rival, el Estrasburgo, cuenta con un mayor presupuesto y más caché, pero el jueves se enfrentará a la intensidad de la afición rayista.
Único club de Primera sin ofrecer venta de entradas online, los aficionados del Rayo hicieron cola para comprar boletos desde la madrugada del lunes, sin saber siquiera a qué hora saldrían a la venta, dispuestos a ayudar a que su club siga haciendo historia.
rbs-gr/mcd
© Agence France-Presse



