El Gobierno de los Estados Unidos planea acelerar de forma drástica la reducción de su presencia militar en el continente europeo, un movimiento mucho más rápido de lo que se había proyectado en un principio. De acuerdo con información publicada por el diario dominical alemán Welt am Sonntag, el Pentágono presentará formalmente en las próximas semanas planes específicos ante la OTAN para recortar capacidades estratégicas clave, dejando a los socios europeos con un margen de maniobra sumamente ajustado para adaptarse a la nueva realidad.
Un alto cargo del Departamento de Defensa estadounidense confirmó al medio germano que estas modificaciones se integrarán oficialmente durante la próxima conferencia de asignación de fuerzas de la Alianza Atlántica, programada para el mes de junio. Desde Washington se argumenta que el objetivo es ofrecer total transparencia a los aliados para agilizar la transición hacia un modelo donde los países europeos asuman la responsabilidad principal y directa de su propia defensa convencional.
Los recortes planeados por la administración estadounidense impactarán de manera directa al Modelo de Fuerzas de la OTAN (NFM), el esquema que regula la capacidad de despliegue y respuesta rápida del bloque en caso de conflicto, midiendo la disponibilidad de tropas en plazos que van desde los 10 hasta los 180 días. Entre los activos de alto valor que la superpotencia planea retirar de la planificación aliada se encuentran bombarderos estratégicos, sistemas de artillería de precisión de largo alcance, unidades navales y aviones de reabastecimiento en vuelo.



