
Arsene Wenger, director de desarrollo global del fútbol de la FIFA, en la foto junto a la leyenda brasileña Roberto Carlos en un partido durante la Copa del Mundo de Norteamérica 2026
Las pausas de hidratación obligatorias implementadas durante el Mundial 2026 dividieron opiniones y la FIFA evaluará si mantiene ese formato en futuras ediciones, reconoció este sábado Arsene Wenger, director de Desarrollo Global del Fútbol del organismo.
Wenger admitió, durante una conferencia de prensa previa a la final el domingo entre España y Argentina, que la medida no tuvo una aceptación unánime. «A veces a la gente no le gustaron y tenemos que analizar, después del Mundial, cuál fue su impacto», afirmó.
Para este Mundial, la FIFA estableció pausas de hidratación de tres minutos a mitad de cada tiempo en todos los partidos, independientemente de las condiciones meteorológicas, incluso en encuentros disputados con temperaturas moderadas o en estadios con techo.
El organismo justificó la decisión como una medida destinada a proteger el bienestar de los futbolistas, aunque algunos críticos la interpretaron como una oportunidad para incrementar los ingresos publicitarios durante las interrupciones del juego.
«A mí no me pareció que cambiaran los resultados, pero estamos aquí para servir a las personas que ven fútbol y sacaremos conclusiones después», añadió el exentrenador del Arsenal.
«En muchos partidos, especialmente en los estadios cubiertos, la gente no estaba contenta con ello, pero antes del inicio del torneo se decidió que se aplicaría en todos los encuentros», explicó.
Al comienzo del campeonato, el seleccionador español, Luis de la Fuente, defendió las pausas de hidratación y destacó la importancia de proteger a los jugadores en un torneo disputado con frecuencia bajo altas temperaturas.
«Es difícil sostener ese nivel de esfuerzo físico durante periodos largos y creo que esas pausas ofrecen un breve respiro para recuperarse y seguir compitiendo al máximo nivel», sostuvo.
Wenger también defendió la ampliación del Mundial de 32 a 48 selecciones y consideró que el nuevo formato fue un acierto.
«Se cuestionó antes de que empezara, pero vimos que era éticamente necesario dar una oportunidad a más equipos. Estoy convencido de que fue la decisión correcta y que fue un gran éxito», concluyó.
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