
NN Deportes.- En un encuentro repleto de emociones, giros dramáticos y fútbol de alto nivel, la Selección Argentina logró una victoria agónica por 3-2 ante su par de Egipto. El combinado albiceleste perdía por dos goles a falta de once minutos para el final, pero una ráfaga de jerarquía liderada por Lionel Messi le permitió dar vuelta el marcador en el tiempo de descuento.
El partido comenzó cuesta arriba para los dirigidos por Lionel Scaloni. Los Faraones impusieron condiciones desde el arranque y capitalizaron su buen momento a los 15 minutos de la primera mitad, cuando el defensor Yasser Ibrahim conectó un certero remate para poner el 1-0 parcial. Argentina intentó reaccionar adueñándose de la posesión, pero se topó con un bloque defensivo egipcio muy sólido y ordenado.
En el complemento, la tónica del juego se mantuvo y el panorama se oscureció aún más para los sudamericanos. A los 67 minutos, Mostafa Zico finalizó una gran jugada colectiva para estampar el 2-0, desatando la euforia de la afición local y poniendo en jaque al vigente campeón del mundo.
Sin embargo, cuando el partido entraba en su recta final, apareció la mística y el amor propio de la Albiceleste. El descuento llegó a los 79 minutos por intermedio de Cristian «Cuti» Romero, quien rompió líneas para mandar el balón al fondo de la red y encender la ilusión.
El impacto anímico fue inmediato. Apenas cuatro minutos más tarde, a los 83, el capitán Lionel Messi frotó la lámpara y con una genialidad firmó el 2-2 definitivo que parecía sellar las tablas en el marcador.
Cuando todo indicaba que el encuentro terminaría en empate, la jerarquía de los campeones del mundo volvió a inclinar la balanza. En el tiempo de adición, exactamente a los 90+3 minutos, Enzo Fernández apareció en el área para convertir el 3-2 definitivo y desatar el festejo alocado de la delegación argentina.
Entre reclamos el partido se alargó un poco más, los egipcios se descontrolaron tras la remontada, hubo discusiones dentro del campo pero nada más pudieron hacer ante la victoria del Campeón actual.
Con este resultado, Argentina demuestra una vez más su capacidad de reacción ante la adversidad, mientras que Egipto deja una gran imagen competitiva a pesar de haberse quedado con las manos vacías en el último suspiro.



