Washington, D.C.– El presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Jerome Powell, lanzó este fin de semana una advertencia pública sobre lo que calificó como un intento de intimidación política por parte del gobierno de Donald Trump.
Powell reveló que el Departamento de Justicia notificó a la institución sobre citaciones de un gran jurado que podrían derivar en acusaciones penales en su contra, vinculadas a su testimonio ante el Senado en junio pasado. Según el funcionario, el tema de la renovación de los edificios históricos de la Fed fue utilizado como pretexto, mientras que la verdadera disputa gira en torno a la política de tasas de interés.
“La amenaza de cargos penales es consecuencia de que la Reserva Federal actúe según su mejor juicio para beneficiar al público, y no según los deseos del Ejecutivo”, declaró Powell, rompiendo con el tono moderado que suele caracterizar sus intervenciones.
Powell insistió en que lo que está en juego es la independencia de la institución: “Esto trata sobre si la Fed seguirá fijando los tipos de interés basándose en evidencias y condiciones económicas, o si la política monetaria será dirigida por la presión política”.
El presidente de la Fed calificó la situación como “sin precedentes” y reafirmó que cumplirá su deber “sin miedo ni favores políticos”, defendiendo la autonomía del banco central encargado de garantizar la estabilidad de precios y el máximo empleo en el país.



