Washington, D.C.- La clasificación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre las carnes procesadas, como el jamón o el tocino, ha generado confusión al ubicarlas en el mismo grupo de agentes cancerígenos que el tabaco.
Sin embargo, especialistas subrayan que esta categoría no significa que comer embutidos sea tan dañino como fumar, sino que existen pruebas científicas sólidas que vinculan su consumo con el cáncer, especialmente el colorrectal.
El Centro Internacional de Investigación sobre el Cáncer (CIIC), dependiente de la OMS, incluyó estos productos en el grupo 1 de carcinógenos, junto con el humo del tabaco y la radiación solar. La clasificación refleja la solidez de las investigaciones que demuestran su capacidad de provocar cáncer, pero no establece comparaciones directas sobre el nivel de riesgo entre sustancias.
Riesgos identificados
- El consumo habitual de jamón, embutidos y tocino se asocia con un incremento del 15-20 % en el riesgo de cáncer colorrectal, según estudios internacionales.
- El peligro aumenta en dietas pobres en fibra y ricas en grasas saturadas, especialmente cuando se combina con obesidad y sedentarismo.
- Conservantes como nitratos y nitritos pueden transformarse en compuestos que dañan el ADN de las células intestinales.
- Cocinar estas carnes a altas temperaturas (freír o asar) favorece la formación de sustancias químicas que lesionan el colon y el recto



