Los hombres jóvenes están especialmente en riesgo, alerta un informe de Naciones Unidas.

Las tasas de homicidios entre los jóvenes latinoamericanos, especialmente hombres, son mucho más altas que en otras regiones del mundo, una situación que la ONU vincula, en un estudio publicado este lunes, con el fenómeno de los «ninis», aquellos que ni trabajan ni estudian.

«Los hombres jóvenes están especialmente en riesgo, con una tasa de homicidios, entre los que tienen de 18 a 29 años, de 46 por cada 100 mil habitantes, mucho más alta que la de sus iguales en otras regiones», alerta la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) en su Estudio Mundial sobre el Homicidio de 2019.

Dentro de la elevada tasa general de homicidios en Latinoamérica, la más alta del mundo, el informe señala la elevadísima incidencia entre los jóvenes.

Así, el informe alerta de que «se cree que el creciente número de jóvenes desempleados y socialmente desfavorecidos está contribuyendo al aumento de los crímenes violentos, incluidos los homicidios, en América Latina».

En Venezuela, la tasa de homicidios es de 200 entre los hombres de 15 a 29 años.

«Toda una generación está afectada. Tenemos que asegurar que no perdemos a esos niños», reclama en declaraciones a Efe Angela Me, jefa del departamento de investigación de la ONUDD y una de las coordinadoras del informe.

«La concentración de una violencia extremadamente alta entre ellos significa que los ‘ninis’ constituyen una generación entera de gente joven en riesgo de exclusión social que carecen de oportunidades, recursos y acceso al mercado de trabajo oficial», advierte el informe.

Un estudio realizado en México mostraba que un aumento del 1% en el número de «ninis» se correspondía con un aumento de la tasa de homicidios de 2.59 puntos porcentuales.

«El factor clave parece ser la combinación de un gran porcentaje de ‘ninis’, la falta de oportunidades y la presencia de estructuras del crimen organizado que busca reclutar en esos grupos de población», señala el reporte.

El estudio afirma que el 21 % de los jóvenes latinoamericanos de entre 15 y 24 años caían en la categoría de «ninis» en el año 2015, dos tercios de ellos mujeres y con más incidencia del fenómeno en las zonas rurales.

Brasil, México y Colombia son los países con mayor número de «ninis», seguidos de Honduras, El Salvador y Perú.

Por contra, la ONUDD afirma que un estudio llevado a cabo en América Latina y el Caribe mostró que un aumento del 2% en el número de graduados en bachillerato va acompañado de una reducción de los homicidios de una víctima por cada 100 mil personas.

«Cuando tienes una educación pobre, la juventud es menos resistente a caer en situaciones vulnerables. Y esto es especialmente cierto en América. Si no tienes educación, tienes menores oportunidades de empleo y hace más fácil que los niños se unan a esos grupos criminales», alerta Me.

La experta italiana señala la importancia de fortalecer las comunidades locales y de coordinar distintas políticas como la educación, los servicios sociales y la Policía de barrio.

Por ejemplo, asegura que en la ciudad estadounidense de Los Ángeles, la reorganización de la Policía para enfocarla a la comunidad ha aumentado la confianza de la población en los agentes y ha contribuido a reducir las violencia de las bandas.

Me también pone al Sistema de Orquestas Juveniles de Venezuela o al programa comunitario Fica Vivo de Brasil como ejemplos de iniciativas que sacan a los jóvenes del círculo vicioso de la marginación y la criminalidad.

Las 10 cifras que resumen la situación de los homicidios en el mundo
El Estudio Mundial sobre Homicidios de 2019 de la ONUDD hace un análisis exhaustivo del número, las causas y las posibles soluciones a los homicidios intencionados en el mundo.

Estos las principales cifras y datos que ayudan a comprender la situación.

Más muertes. Un total de 464 mil personas fueron víctimas de homicidios intencionados en 2017, frente a las 362 mil registradas en 1990.
Pero una tasa más baja de homicidios. Pese a que el número de homicidios ha crecido, el aumento de la población hace que la tasa, el número de muertes por cada 100 mil habitantes, haya bajado del 7.4 en 1993 al 6.1 de 2017.

Un reparto desigual. Por continentes, la tasa más alta se registra en América, 17.2. Le siguen África (13), Europa (3), Oceanía (2.8) y Asia (2.3). Los índices fluctúan mucho internamente entre las regiones, por ejemplo entre los 62.1 homicidios anuales por cada 100 mil habitantes en El Salvador, y los 3.1 de Chile. Al otro extremo, Singapur tiene una tasa de homicidios de 0.2.

Crimen organizado. El 19% de todos los homicidios de 2017 estuvieron relacionados con el crimen organizado. Desde el año 2000, el crimen organizado ha matado a tantas personas como todos los conflictos armados en el mundo.

Hombre y mujer. Cerca del 81% de las víctimas de homicidios registradas en 2017 fueron hombres, así como más del 90% de los sospechosos. El desequilibrio es especialmente marcado en Latinoamérica, y aumenta con la edad.

Asesinatos machistas. Aunque las mujeres son víctimas en sólo el 20% de todos los asesinatos, esa cifra se eleva hasta el 82 cuando se trata de homicidios cometidos dentro de la pareja. Casi el 60% de las 87 mil mujeres que fueron asesinadas en 2017 en todo el mundo fueron víctima de un crimen machista cometido por sus parejas, exparejas o familiares hombres, lo que hace que el hogar sea «el lugar más peligroso» para ellas.

Armas de fuego. La facilidad de acceso a las armas de fuego y las tasa de homicidios está relacionada. En 2017, poco más de la mitad de todos los homicidios intencionados fueron cometidos con armas de fuego. En América, esa proporción sube al 75%.

Alcohol y drogas. El 37% de los homicidios cometidos en 2017 tuvieron lugar bajo la influencia de sustancias psicoactivas. En el 90 % de los casos, se trataba de alcohol.

Impunidad. En el mundo, el 63% de los homicidios cometidos son resueltos por la Policía. Ese porcentaje cae al 43% en América, un continente donde la impunidad, causada por un sistema judicial débil, crea un ambiente en el que los criminales operan con más facilidad.

Crisis climática. El informe advierte de que la crisis climática y la creciente falta de recursos, como el agua, generan conflicto. La ONUDD se refiere a un informe de 2015 que apunta a que por cada grado centígrado que suba la temperatura, los conflictos interpersonales pueden subir un 2.4%, y los choques entre grupos más de un 11.