«Me siento feliz por ser parte de la historia de Curazao» en la Serie del Caribe, dice el lanzador venezolano Néstor Molina, un día después de guiar la primera victoria de la isla neerlandesa, que debutó en esta edición del torneo.

Con peloteros de categoría de Grandes Ligas como Andrelton Simmons -campocorto cuatro veces ganador del Guante de Oro-, Jonathan Schoop o Jurickson Profar, Curazao es «un equipo bien conformado» que llega al clásico del béisbol invernal caribeño «con la mentalidad de ganar», advierte Molina.

«Muchos de ellos se están preparando para el Clásico (Mundial), dando su 100% aquí», subraya el derecho de 34 años en el Estadio Monumental Simón Bolívar, en Caracas, en una entrevista con la AFP.

Molina lideró el viernes el triunfo 2×1 de los curazoleños frente a los Cañeros de Los Mochis de México, con una segura apertura de cinco entradas y dos tercios, en la que permitió tres hits y una carrera, propinó cuatro ponches y dio tres boletos. 

«Me siento feliz porque obtengo otra victoria más en Serie del Caribe y sobre todo me siento feliz por ser parte de la historia de Curazao en su primer juego (ganado) de Serie del Caribe», comenta el lanzador, que disputó previamente dos ediciones del torneo con clubes venezolanos y suma en total tres victorias, todas frente a clubes mexicanos.

«Es una experiencia nueva para ellos, es una felicidad, y ser parte de esa felicidad me deja muy contento, muy orgulloso».

Curazao volvió a ganar este martes, al blanquear 1×0 a los Federales de Chiriquí de Panamá.

Su pitcheo ha sido hermético, con una efectividad colectiva de 0.96.  

– Verdugo de México –

«Yo no sabía que juego iba a tirar» con Curazao, relata Molina, con experiencia en el béisbol mexicano. «Ellos me habían dicho que el primero o el segundo».

La elección del manager Hainley Statia, al final, era obvia.

«Saben que yo tengo años jugando en México, que yo conozco a los bateadores, que yo conozco la liga (…). Cada vez que vienen (los mexicanos), vienen con un lineup diferente, pero conozco siempre cuatro o cinco bateadores y es una ventaja».

Su cambio de velocidad, dice, fue el éxito: «Me ayudó a sacar muchos outs, sacarlos a ellos de la zona de confort, me ayudó mucho. El jonrón que me dieron fue con un cambio, pero tenía que morir con mi pitcheo, el pitcheo que estaba matando el juego (…) y gracias a Dios se dio la victoria».

Ese cuadrangular, conectado por el estadounidense Joey Terdoslavich, fue su único parpadeo. 

Cuando Molina jugaba en diciembre pasado el round robin de la liga venezolana de béisbol con su equipo, Cardenales, recibió una llamada de su agente. La propuesta le tomó por sorpresa.

«Me dijo que si quería representar a Curazao en la Serie del Caribe y le dije que sí», cuenta el serpentinero, aunque la decisión definitiva dependía, primero, del destino de Cardenales y, después, de los refuerzos que los campeones de Venezuela, los Leones del Caracas, escogieran para el clásico.

Molina ha jugado 11 temporadas en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional con Cardenales, con récord de 43-28, 3.49 de efectividad en 528.2 innings (142 juegos) y 346 ponches. Dos veces ha ganado el título, en las campañas 2018-2019 y 2019-2020.

«Llegué (a Curazao), como todo nuevo, un poco incómodo, pero el equipo me hizo sentir como en casa (…) y encajé rápidamente».

Ahora espera por una nueva presentación en esta Serie del Caribe.

© Agence France-Presse