Frente a la amenaza de Trump de imponer aranceles crecientes a los productos mexicanos a partir del lunes, los funcionarios mexicanos se comprometieron a desplegar hasta 6.000 soldados de la Guardia Nacional en la región fronteriza del país con Guatemala, una muestra de fuerza que dicen que hará reducciones inmediatas en el número de centroamericanos Dirigiéndose al norte hacia la frontera de los Estados Unidos.

La medida tendría como propósito hacer una “demostración de fuerza”, misma que de acuerdo a las autoridades mexicanas, reduciría “inmediatamente” el número de migrantes de origen centroamericano que buscan llegar a los Estados Unidos atravesando territorio mexicano.

El funcionario mexicano y el funcionario estadounidense dijeron que los países están negociando un amplio plan para revisar las normas de asilo en toda la región, una medida que requeriría que los centroamericanos buscaran refugio en el primer país extranjero que pisaron después de huir de su país de origen.
Bajo tal plan, los Estados Unidos deportarían rápidamente a los solicitantes de asilo guatemaltecos que pusieran un pie en suelo estadounidense a México. Y los Estados Unidos enviarían a los solicitantes de asilo hondureños y salvadoreños a Guatemala, cuyo gobierno sostuvo conversaciones con el secretario interino de Seguridad Nacional, Kevin McAleenan, la semana pasada. Los migrantes centroamericanos que expresan temor de muerte o tortura si son enviados de regreso a sus países de origen serían entrevistados por un oficial de asilo de EE. UU. Para determinar si las probabilidades de tal daño eran más probables que las no – un estándar de detección más alto con una mayor probabilidad de rechazo que los procedimientos actuales.
México ha dicho en repetidas ocasiones que no aceptará el tipo de acuerdo de «tercer país seguro» que los Estados Unidos tienen con Canadá, un pacto que requiere que los solicitantes de asilo soliciten refugio en cualquier país al que lleguen primero, ya que cada uno se considera refugio. Pero el funcionario mexicano dijo que el gobierno está dispuesto a hacer cambios de asilo por un enfoque regional coordinado.
Los negociadores mexicanos también han dejado claro que retirarán sus ofertas de la mesa si Trump impone los aranceles, y le dicen a los Estados Unidos que el daño económico socavaría la capacidad de México para costear una aplicación más estricta.

La delegación mexicana también apostaría a expandir los operativos de detención de traficantes de migrantes con inteligencia proporcionada por los Estados Unidos, además de comprometerse a reducir los flujos de migración a los niveles de finales del año pasado, de 60 mil por mes, aunque los negociadores de Trump advierten que el presidente desea «mucho más».