Los candidatos demócratas protagonizan una jornada más peleada y caótica en la segunda noche de debate

Este jueves se celebró en Miami la segunda parte del primer debate demócrata. En el escenario estuvieron algunos de los que según las encuestas tienen más posibilidades de ser el nominado, como Joe Biden, Bernie Sanders, Kamala Harris o Pete Buttigieg, escribió Univisión en su portal esta noche.

New York Times anotó sobre el primer debate (el miércoles):

MIAMI — Candidatos y candidatas a la presidencia por el Partido Demócrata presentaron una dura crítica a las políticas migratorias del presidente estadounidense, Donald Trump, y a la situación de la clase trabajadora en el primer debate primario el 26 de junio, pero se dividieron en términos inequívocos sobre cuán agresivamente la próxima persona que presida el país debería tratar de transformarlo.

La fuerza del ala progresista del partido se mostró vívidamente en el sur de la Florida,  cuando en los primeros minutos del debate la senadora Elizabeth Warren de Massachusetts calificó al gobierno federal como completamente corrupto. Warren, la candidata en el escenario con mayor presencia en los sondeos, exhortó al gobierno a detener a las compañías petroleras y farmacéuticas, y aceptó el reemplazo del seguro de salud privado con la atención de un pagador único.

El debate del miércoles, el primero de dos con diez candidatos cada uno, subrayó la brusquedad con la que los demócratas han virado hacia un tono más liberal desde la elección de Trump. En temas que van desde inmigración y salud hasta el control de armas y la política exterior, parecía que estaban más preocupados por ser percibidos como poco progresistas en las elecciones internas que por exponerse a los ataques republicanos en las elecciones generales.

El País escribía:

La imagen del salvadoreño Óscar Martínez junto a su hija Valeria, de casi dos años, metida dentro de su camiseta, pasando el brazo por la cabeza del padre, muertos ambos, boca abajo, en el río Bravo, sacudió esta noche el primer debate de los precandidatos demócratas para las elecciones presidenciales de 2020 en Estados Unidos. La discusión sobre el acceso a la sanidad y la economía sirvió para marcar las tonalidades ideológicas de los 10 aspirantes que se batían, unos más escorados a la izquierda que otros. Pero fue la ola de familias sin papeles que huyen de la miseria y la violencia de Centroamérica, plasmada en esa foto, lo que provocó el momento más tenso, e intenso, de la velada.

CNN en español tituló su primer nota al respecto:

«Candidatos demócratas hablan español para conquistar votantes»

Beto O’Rourke, Cory Booker y Julián Castro apelaron directamente a los votantes latinos durante el primer debate de los candidatos demócratas. Además de detallar sus ideas para la inmigración.

BBC News apuntó:

Debate demócrata en Estados Unidos: cómo el español se coló en la carrera para llegar a la Casa Blanca

«Necesito aprender español para mañana a las 9 de la noche».

Con ese jocoso mensaje la escritora y consejera espiritual Marianne Williamson dejó en evidencia cómo la lengua de Cervantes se coló este miércoles por la noche en el primer debate para elegir al candidato demócrata que se enfrentará a Trump en las próximas elecciones a la presidencia, en 2020.

Williamson también compite por la postulación demócrata pero le tocará participar en la segunda noche de debates, que se realizará este jueves en la noche en Miami.

Ed O’Keefe, corresponsal de política de CBS News,fue más allá y destacó que el uso del español por parte de O’Rourke y de Booker respondía a una estrategia dirigida contra otro de los aspirantes: Julián Castro, el único participante demócrata de origen hispano.

«O’Rourke y ahora Booker al hablar en español en un debate que está siendo transmitido por Telemundo dan un golpe sutil a Castro, el único latino en el escenario, que no lo habla de forma fluida (recuerden: solo porque seas latino no significa que hables español de forma fluida)», contextualizó O’Keefe.

La crisis migratoria

La inmigración centroamericana fue uno de los asuntos cruciales del debate, en medio de la conmoción causada por la fotografía de un padre y su hija de El Salvador ahogados en el río Bravo, cuando trataban de cruzar a Estados Unidos en la frontera sur con México.

La imagen, que ha dado la vuelta al mundo esta semana, salió a relucir y Castro, el único candidato latino, fue muy aplaudido cuando señaló que la muerte de los salvadoreños era desgarradora.

«Nos debería enfadar a todos», manifestó.

Los precandidatos demócratas coincidieron en que se oponen a las medidas tomadas por Trump contra la inmigración, pero se mostraron divididos en qué camino seguir.

Castro, exsecretario de Barack Obama, defendió la necesidad de «eliminar» la sección 1325 de la Ley de Inmigración y Nacionalidad, que ha permitido al gobierno de Trump implementar su política de «tolerancia cero» contra la inmigración ilegal y, en su opinión, se usa para «justificar la separación de familias».

El candidato latino reprochó a otro competidor, Beto O’Rourke, que no le apoyará en ese aspecto, a lo que éste le reprochó que «solo»estaba viendo «una pequeña parte» del problema.

El senador Cory Booker instó por su parte a no «satanizar» a los inmigrantes y aseguró que reinstalaría la Acción Diferida para Los Llegados en la Infancia (DACA), que protege de la deportación a los jóvenes indocumentados.