Mientras Colombia navega en aguas turbulentas, Néstor Lorenzo pierde el cariño de una hinchada que lo amaba. Reacio a hacer cambios y leal a futbolistas que están en bajo nivel, el entrenador tambalea en la clasificatoria sudamericana.
El argentino pasó de ser a mediados de 2024 el líder ideal que era capaz de cambiar el rumbo de los partidos con un solo movimiento en la cancha, a comandar un grupo paranoico y falto de confianza.
En los últimos cuatro partidos de las eliminatorias, los cafeteros apenas consiguieron un punto, el martes ante Paraguay con un 2-2 de local tras empezar ganando por dos goles.
Aunque su equipo aún están en zona de clasificación (sexto con 20 puntos) a Norteamérica-2026, los fanáticos no le perdonan a Lorenzo tres errores:
– ¿Y los cambios? –
¿Por qué Lorenzo no hace cambios?, ¿No confía en los suplentes? se preguntaban los programas especializados tras el empate con sabor a derrota en Barranquilla.
En esta doble fecha de la eliminatoria, el entrenador de 59 años murió con la despensa llena. Ante Brasil la semana pasada en Brasilia hizo la primera sustitución en el minuto 87. Instantes después su equipo, agotado, cedió un gol con el que terminó perdiendo 2-1.
Luego ante Paraguay apenas hizo dos modificaciones de las cinco que permite en reglamento pese a que los guaraníes atacaban sin descanso en busca del empate.
Alternativas como el ’10’ Juan Fernando Quintero viajaron miles de kilómetros y se quedaron siempre sentados en el banco, mientras que Lorenzo decidió no tocar a jugadores que no estaban rindiendo como Richard Ríos. Sus críticos dicen que le tiembla el pulso para hacer cambios.
Lorenzo llegó a hilar 25 partidos sin derrotas antes de la final de la Copa América-2024 perdida contra Argentina el año pasado, pero luego cayó en picada.
«Ahí se llegó a una cima de rendimiento y se bajó la guardia, nos cuesta seguir compitiendo a alto nivel», opinó el exfutbolista Mauricio Molina en ESPN.
– Los de siempre –
Antes de los partidos, Lorenzo empieza perdiendo desde la convocatoria por su exceso de lealtad.
Sin mano dura, el entrenador suele llamar a futbolistas en el ocaso de sus carreras, como David Ospina y Matheus Uribe, o de flojo rendimiento en sus clubes, como Yerry Mina y Rafael Borré.
En cambio, se niega a dar una oportunidad a Kevin Mier, portero figura de la liga mexicana; Jhohan Romaña, uno de los mejores centrales en Argentina, o Juan Camilo ‘Chucho’ Hernández, que acaba de regresar a España tras ser goleador en Estados Unidos.
Lorenzo justifica sus decisiones en el buen ambiente que hay entre compañeros y casi siempre lleva a las ruedas de prensa a los jugadores más cuestionados por los periodistas.
Pero el martes, tras el empate con Paraguay, deslizó que se vienen cambios.
«Siempre soñamos con estar arriba (…) habrá que ajustar, que renovar y ver qué se hace en el futuro para salir de esta situación», comentó.
– ¿Qué pasó? –
«¿Qué pasó con la versión de Néstor Lorenzo acertado y que, cuando hacía un mal planteamiento, estaba en la capacidad de saber corregir?», se preguntó el analista Nicolás Samper en una columna de opinión.
En el pulso contra su compatriota Gustavo Alfaro perdió, especialmente, cuando decidió defenderse con el ingreso del central Yerry Mina en el minuto 62. Fue un claro mensaje de inferioridad en su casa.
«¡Yerry Mina! ¡Faltaba media hora para el final y quiso bajar la persiana más temprano de lo que requería la jugada!», reclamó Samper.
Si antes Lorenzo se defendía diciendo que las derrotas no eran justas, esta vez bajó los brazos: Quedo «más preocupado», confesó.
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