EE.UU.- El “Rey” del baloncesto, LeBron James, se volvió a apoderar del rebote pero en las redes sociales; esta vez, no por presentar “levemente” el codo a un adversario (como sucedió en su último incidente) sino por no soportar la calentura del público.

En su último partido, LeBron, no soportó que dos fanáticos sentados cerca del tabloncillo lo insultaran en medio del partido. Ante su indignación y mostrando una cara de pocos amigos pidió que los expulsaran.

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Resulta que entre los insultos hubo uno que se sobrepasó de la raya, fue personal; nada más y nada menos porque se metieron con su familia, puntualmente con Bronny James, su hijo.

“Espero que Bronny tenga un accidente automovilístico mañana y muera“, estas habrían sido las palabras con las que la mujer aficionada molestó a LeBron James.

Sin embargo, esto no sería lo único que desencadenó la petición de James para expulsar a los aficionados del recinto deportivo. Los reportes indican que los aficionados habrían amenazado al “rey” de contagiarlo con coronavirus.

“Suerte mientras le escupo a tu vaso para que contraigas covid-19, a ver si vuelves a jugar”, habrían manifestado los espectadores implicados.

Tras poner su denuncia ante la NBA,LeBron aseguró que no entrará en profundidad con lo sucedido pero eso que ocurrió en su partido contra Indiana Pacers fue para él algo que “no deberían decirle a un jugador”.

“Hay una diferencia entre apoyar a tu equipo y cruzar una línea con gestos y palabras, cosas que yo no le diría a un aficionado y que no deberían decirle a un jugador“, sentenció la estrella de los Ángeles Lakers.

Por otro lado, no es secreto para nadie que en las calenturas de los eventos deportivos, los fanáticos, a los que todas las disciplinas se deben para mantenerse monetariamente suelen insultar a los jugadores.

Claro, esto amerita sanciones que se realizan posterior al partido y se fiscaliza al club anfitrión porque es quien debería educar a sus contribuyentes; en el fútbol por ejemplo hay un colectivo completo de hinchas que se pueden unir para insultar a un jugador y por esa razón no se paraliza la acción para complacer al jugador ofendido.

Se entiende que estos hechos son gajes del oficio, sin embargo, se suele sancionar al club anfitrión como ya comentamos. Aunque en esta ocasión se trata del “Rey” y claramente a su “majestad” lo que pida, a los “monarcas” no se les juzga por sus decisiones ni por sus acciones