El presidente boliviano Evo Morales, el líder actual con mayor duración en el poder en América Latina, con semanas de protestas y signos de que su apoyo estaba terminando y tras las polémicas elecciones del mes pasado, nos preguntamos ¿qué fue lo que provocó la crisis social y política que se vive en Bolivia?

El domingo, la Organización de los Estados Americanos (OEA), un observador oficial de los comicios del 20 de octubre, dijo que las elecciones tendrían que ser anuladas debido a serias irregularidades y manipulaciones y que debería tener lugar una nueva votación. Morales aceptó hacerlo.

Un exjefe de sindicato de campesinos cocaleros, Morales llegó al poder como el primer líder indígena de Bolivia. Ha guiado a la nación sin salida al mar hacia un crecimiento económico estable, con relativa estabilidad política.

Sin embargo, al hablar con gente de todo el país, muchos se refieren con enfado al “21F”, la fecha del 21 de febrero de 2016, en referencia a un referéndum nacional sobre si se debería permitir que Morales se postulara para otro mandato, y en el que los bolivianos votaron en contra de que lo hiciera.

A pesar de ese resultado, en 2017 Morales acudió a la Corte Suprema del país para que se anularan los límites del mandato. El tribunal, repleto de aliados, dictaminó que éstos eran una violación de sus “derechos humanos”, lo que le permitía buscar una cuarta administración consecutiva.

Las dudas surgieron cuando un rápido escrutinio oficial del Tribunal Supremo Electoral (TSE) se detuvo abruptamente la noche después de la votación, con casi el 84% del recuento completo. En ese momento, Morales y el contrincante Carlos Mesa se dirigían a una segunda vuelta.
Después de una pausa de casi 24 horas en el recuento, los datos se actualizaron una vez más la noche siguiente, esta vez mostrando a Morales con una ventaja de más de 10 puntos, lo que le dio una victoria rotunda.

El informe de la OEA del domingo dijo que hubo irregularidades, “graves fallos de seguridad” en los sistemas informáticos y una “clara manipulación” del escrutinio, lo que puso en tela de juicio la victoria de Morales.

La auditoría, de la que muchos en la oposición habían desconfiado, ofrece potencialmente una manera de calmar las tensiones que han enfurecido a Bolivia desde las elecciones de octubre, con protestas, bloqueos de carreteras y un aumento de la violencia.

El domingo, Morales aceptó realizar unos nuevos comicios y reemplazar a los miembros del criticado tribunal electoral, aunque no ha dado un cronograma específico para hacerlo.

Su rival, Mesa, dijo el domingo que Morales no debería ser candidato en la nueva votación.

Los partidarios de la oposición están presionando para que la fecha sea lo más pronto posible, potencialmente a mediados de diciembre, para evitar que pase de la fecha del 22 de enero, momento en que el actual mandato de Morales llegue a su fin.

Morales dijo el domingo que las nuevas elecciones deberían involucrar a “nuevos actores políticos”, pero no se explayó sobre si volvería a ser candidato.

Según publicó el diario El Deber, Williams Kaliman, comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, le aconsejó al presidente Evo Morales que renuncie a su mandato. “Ante la escalada de conflicto que atraviesa el país sugerimos al presidente Evo Morales que renuncie a su mandato permitiendo la pacificación del país”, dijo Kaliman. A este pedido se sumó el General Comandante de la Policía, Vladimir Yuri Calderón, quien también sugirió a Evo Morales que renuncie al cargo de Presidente de Bolivia.

Por su parte, Luis Fernando Camacho, que encabeza el presidente del Comité Pro Santa Cruz Camacho, ingresó al Palacio de Gobierno a dejar la carta donde pide la renuncia de Evo Morales.

En tanto, el candidato, Carlos Mesa, publicó en su cuenta de Twitter: “A Bolivia, a su pueblo, a los jóvenes, a las mujeres, al heroísmo de la resistencia pacífica. Nunca olvidaré este día único. El fin de la tiranía. Agradecido como boliviano por esta lección histórica. Viva Bolivia!!!!!”