Reino Unido.- Varios medios de comunicación contaron la historia de Andie Currie, un hombre de 41 años residente de Bangor, una ciudad al norte de Gales, que era adicto a la Pesi tomando cerca de 9 litros de la bebida a diario.

Según relatan las reseñas de los periodistas, el hombre solía tomar 30 latas de Pepsi al día, por un periodo de 20 años.

Su inicio en esta adicción comenzó a los 20 años de edad y se estima que durante estas dos décadas consumó unas 219 mil latas, convirtiéndose en un verdadero “Pepsi Man”, como aquel popular videojuego.

Currie cuenta que al comenzar el día, su ansiedad despertaba y por ella tenía que tener una Pepsi fría para comenzar su rutina diaria, sólo en el desayuno el hombre se tomaba su primeras diez latas, bebiendo poco más de un litro, antes de las 11:00 pm.

En fiestas, reuniones, conversaciones, trabajando, dialogando o realizando cualquier acción del día el hombre prefería pasarlo bebiendo Pepsi.

Bebiendo la gaseosa de cola pasaba cada evento de su vida, sin importar la magnitud del mismo, poco a poco aumentó 266 libras y fue catalogado como prediabético, con altas probabilidades de padecer una enfermedad cardíaca o cáncer.

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Se cuenta que Currie acudió al terapeuta e hipnotizador David Kilmurry, quien le dijo que su adicción en realidad se trataba de un trastorno de ingesta de alimentos restrictivos por evitación (ARFID).

En principio, el hombre comenzó a hacer dietas, realizó ejercicio a diario y bajo 28 libras, en su ingesta nunca se eliminó la Pepsi, esto en un periodo de no más de 7 semanas o dos meses.

Currie siguió las indicaciones de Kilmurry y se sometió a una sesión de hipnoterapia por 40 minutos y así fue logró dejar la Pepsi y comenzó a beber agua.

Tras la hipnoterapia bajó 14 libras en dos semanas. Kilmurry señaló que el caso de Currie es la peor adicción al azúcar de la que había oído hablar.