INDIA.- Rohit Varak, un adolescente de 16 años de edad estaba usando el único teléfono inteligente compartido por su familia de seis integrantes para asistir a clases en línea cuando lo dejó caer a principios de este mes, rompiendo la pantalla.

Tras estos hechos, el joven se suicidó cuatro días después. Rohit, quien le pidió dinero a su padre para reemplazar la pantalla no pudo pues la familia Varak sobrevive solo con los ingresos aportados por el padre del adolescente, no podían permitirse gastarlos en la reparación del ‘smartphone’.

“Habría costado alrededor de 3.000 rupias [40 dólares] reparar el teléfono”, afirmó a The Independent la hermana de 18 años de Rohit, Neha Varak. “Mi padre no tenía esa cantidad de dinero”.

La Policía ha incautado el celular como evidencia, lo que significa que el hermano menor de Rohit, Gyanu, de 12 años, no ha podido asistir a ninguna de sus clases en línea desde el 11 de octubre.

La pandemia y la brecha digital

Según comunicó el diario, la historia de Rohit no es un incidente aislado, pues medios locales han informado sobre varios suicidios relacionados con la enorme brecha digital en el país.

En marzo pasado, la nación entró en un estricto bloqueo por la pandemia de coronavirus. Muchas escuelas aún no han reabierto sus aulas, y el asunto se decide estado por estado. Como resultado, miles de familias que no tienen recursos para adquirir los dispositivos necesarios están luchando para dar educación a sus hijos.

El padre del fallecido Rohit, trabaja como conductor de un auto privado, servicios que también han mermado debido al confinamiento generado por la pandemia. El tío del adolescente, Bhago Varak, explicó que los ingresos familiares han sido muy bajos desde el inicio la pandemia.