Once años después de un desastre minero en Nueva Zelanda, que se cobró 29 vidas, investigadores dijeron el miércoles que ubicaron los restos de al menos dos de las víctimas, pero no parece probable que los vayan a recuperar.

El desastre de la mina de carbón Pike River, en 2010, fue uno de los peores accidentes industriales de Nueva Zelanda, y motivó varios intentos de recuperación de víctimas, así como una investigación criminal.

Se cree que el desastre fue provocado por una explosión desatada por una acumulación de metano.

Solo dos de los 31 mineros que estaban trabajando pudieron salir con vida.

Los esfuerzos de rescate acabaron tras varios colapsos de túneles, pero al hacer una perforación, los expertos pudieron recolectar imágenes de las partes más profundas de la mina.

La policía indicó que con ello pudo observar los restos de dos cuerpos y quizás de un tercero.

“De momento, no hemos podido identificar los restos, pero consultaremos con expertos forenses”, indicó el detective Peter Read, quien agregó que, debido a la ubicación, la policía no podría recuperar los cuerpos.

“Basados en nuestra investigación, creemos que había de seis a ocho hombres trabajando en la zona donde se encontraron los restos”, agregó.

Sin embargo, el ministro a cargo de la operación de rescate, Andrew Little, comentó que “no es probable que (los cuerpos) sean recuperados… Sé que algunas familias quisieran ir más lejos, pero eso no será posible”.

Las familias de las víctimas dijeron esperar que el hallazgo les ayude con posibles demandas.

“Hemos luchado fuerte por años para tener justicia para nuestros hijos, y esto es parte de eso”, afirmó Rowdy Durbridge, cuyo hijo Daniel murió en la explosión.

AFP
Foto aérea de las llamas que salían de un ducto de ventilación de la mina de carbón Pike River en Nueva Zelanda, el 30 de noviembre de 2010

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