Depósitos de combustible incendiados sumen a Teherán en la noche, cuando es de día

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Vehículos circulan en dirección de un espeso muro de humoe en Teherán, objetivo de bombardeos israelo-estadounidenses, el 8 de marzo de 2026. AFP

Un aire de apocalipsis: los habitantes de Teherán se despertaron el domingo por la mañana con la impresión de estar en plena noche, cuando una espesa humareda negra proveniente de varios depósitos petroleros atacados sume la capital iraní en la oscuridad.

«Pensé al despertar que había un problema», declaró a la AFP bajo anonimato un chofer de unos 50 años, que concuerda con las reacciones de los habitantes de Teherán, perturbados por el negro ambiente y la necesidad de prender la luz en pleno día.

A las 10H30 (07H00 GMT), los vehículos seguían obligados a circular con las luces prendidas en la avenida Valiasr, de 17 kilómetros de longitud y que atraviesa la capital iraní de norte a sur.

Se extienden y cubren Teherán, una gran capital que abarca decenas de kilómetros.

Estas escenas dan a la ciudad aires apocalípticos, con un fuerte olor a quemado en algunos barrios, en el noveno día de guerra desencadenada por ataques de Israel y Estados Unidos.

Es la primera vez desde el inicio del conflicto que infraestructuras petrolíferas en Irán son atacadas.

En uno de los depósitos de combustible afectados en Teherán, el petróleo se sigue quemando.

La AFP vio llamas reavivándose y crepitando aún, más de 12 horas después de los bombardeos israelíes.

En junio de 2025, durante la guerra de los 12 días, Israel ya atacó depósitos de combustible en Teherán.

– Racionamiento de gasolina –

Las autoridades advirtieron que las emisiones tóxicas pueden «provocar irritaciones de las vías respiratorias y los ojos» y llamaron a los habitantes a quedarse en sus viviendas.

Según la Media Luna Roja iraní, «importantes cantidades de hidrocarburos tóxicos, azufre y óxidos de azote» fueron liberados en el aire.

Los vidrios de los edificios residenciales en los alrededores estallaron completamente debido a las explosiones.

A decenas de kilómetros de ahí, habitantes limpian con escobas sus balcones y las ventanas cubiertas de una mezcla de lluvia y gasolina. 

El gobernador de la provincia de Téherán, Mohammad Sadegh Motamedian, citado por la agencia Irna, anunció en la mañana que la distribución de gasolina estaba «temporalmente interrumpida», pero llamó a la población a no «preocuparse».

La distribución está limitada ahora a 20 litros por vehículo.

La AFP contó unos 40 vehículos frente a una gasolinera, cuando se reanuda la jornada laboral tras una semana feriada decretada desde la muerte del guía supremo, Ali Jamenei, asesinado desde el inicio de la guerra.

En junio, durante la última guerra, unos seis millones de habitantes abandonaron Teherán, ciudad que en tiempo normal cuenta con más de 10 millones, según medios locales.

Esta vez, la mayoría se quedó. La ONU calcula que unas 100.000 personas huyeron de Teherán. 

Aunque la capital iraní tenía la apariencia de una ciudad fantasma en los primeros días de la guerra, ya no es así.

Más peatones y vehículos se aventuran a salir. Este domingo, casi uno de cada dos almacenes abrieron en Teherán, a pesar de sumidos en la oscuridad.

© Agence France-Presse