El caso sin resolver de D.B. Cooper, el enigmático secuestrador que en 1971 saltó con paracaídas desde un avión con un rescate de 200.000 dólares y desapareció para siempre, vuelve a captar la atención pública con una nueva e intrigante hipótesis que, según reporta el Daily Mail, identifica a un exmilitar como el posible culpable.
El investigador y piloto con licencia Bill Rollins sostiene que la clave para desenmascarar a Cooper se encuentra en el «rencor» al que el secuestrador aludió durante el vuelo. Rollins cree que esta animosidad no iba dirigida a la aerolínea, sino específicamente al FBI, y que su origen se remonta a una tragedia personal en la vida del mayor retirado del Ejército, Joe Lakich.
Semanas antes del secuestro de D.B. Cooper, la hija de Lakich, Susan, fue secuestrada por su exmarido, George Giffe. Giffe engañó a la tripulación haciéndose pasar por un médico para subir a un avión con la joven y luego sacó un arma, ordenando el despegue.
El incidente culminó en una tragedia que Rollins atribuye a una «mala actuación del FBI»: Susan y el piloto murieron durante una intervención fallida. Tras el suceso, Joe Lakich denunció públicamente la negligencia de la agencia. Según Rollins, Lakich sufrió acoso por parte de las autoridades tras sus protestas.
El investigador postula que el dolor y la ira acumulados por Lakich tras el fracaso del FBI habrían podido convertirse en la motivación para un acto tan osado como el secuestro, buscando humillar a la agencia ante el país.
Rollins argumenta que, más allá del móvil, existe evidencia que vincula a Lakich con el crimen:
- Evidencia Forense: La famosa corbata que Cooper dejó en el asiento contenía partículas de metales que eran utilizados en la fábrica donde Lakich trabajó después de retirarse del Ejército.
- Coincidencia de Perfil: La edad, apariencia y comportamiento de Lakich coinciden con la descripción del secuestrador.
- El Alias: El alias ‘Dan Cooper’ pudo haber sido tomado de cómics europeos que Lakich habría conocido durante su servicio militar en el extranjero.
Para Rollins, la confluencia de motivos, habilidades militares y pruebas físicas hacen de Joe Lakich el «candidato más convincente» de toda la investigación.
Años después de la muerte de su padre, el hijo de Lakich, Keith Bagsby, conoció esta hipótesis y admitió encontrarla «sumamente posible». Cuando se le preguntó directamente si creía que su padre era D.B. Cooper, respondió: «Creo que es sumamente posible. Por un lado, podría haber sido Joe, dadas las circunstancias, pero de ser así, nos lo ocultó muy bien».
A pesar de esta nueva teoría, el caso, que fue cerrado por el FBI, sigue generando opiniones divididas, con otros investigadores que señalan errores cometidos por el secuestrador que no encajan con la experiencia de Lakich, o que la evidencia forense apunta a otras industrias.
La identidad de D.B. Cooper sigue siendo el mayor enigma de la historia de los secuestros aéreos en Estados Unidos.



