Pyongyang. Recientemente, los medios locales reportaron que más de dos años después de que la pandemia de coronavirus comenzara a extenderse por el mundo, Corea del Norte confirmó este jueves el primer caso de la enfermedad dentro de sus fronteras. Para el viernes por la mañana, el gobierno de Pyongyang había admitido seis muertes, estaba tratando a 18.000 personas con fiebre y había colocado a casi 190.000 más en aislamiento.

Se dijo que la cruda admisión de que las autoridades están luchando para contener el problema es un cambio radical notable para un país que anteriormente se jactó de que su política de cerrar las fronteras en los primeros meses de la pandemia había tenido éxito en mantener a raya al virus.

Aclararon que pocos virólogos creyeron la afirmación en ese momento, pero las organizaciones internacionales de salud y ayuda inicialmente se limitaron a Pyongyang antes de que finalmente se les ordenara abandonar el país.

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Por su parte, la oficina del nuevo presidente de Corea del Sur, Yoon Suk-yeol, confirmó a última hora del jueves que estaba lista para brindar asistencia humanitaria a su vecino, y Seúl aparentemente consideró que la asistencia médica es una excepción a las amplias sanciones que se han impuesto a la Norte por sus programas nucleares y de misiles de largo alcance.

Indicaron que China también ha dicho que está lista para “apoyar completamente” a su aliado.

Incluso se dijo que, en una conferencia de prensa en la Casa Blanca el jueves, la portavoz Jen Psaki expresó que Estados Unidos apoyaría los esfuerzos internacionales para ayudar a vacunar a la gente de Corea del Norte, pero acusó deliberadamente a Pyongyang de dañar a sus propios ciudadanos al negarles el acceso a la ayuda internacional al optar en cambio por gastar sus limitados recursos financieros en armas nucleares.

Por su parte, los medios disidentes han informado periódicamente sobre afirmaciones de que una enfermedad no identificada se estaba extendiendo por una sociedad con capacidades de salud pública extremadamente limitadas y que las víctimas estaban siendo enterradas antes de que se pudiera confirmar la causa de la muerte. Sin embargo, el régimen de Kim Jong Un siguió insistiendo en que no pasaba nada.

Se reportó que Pyongyang incluso llegó a rechazar una oferta de UNICEF en septiembre del año pasado de 3 millones de dosis de la vacuna Sinovac con el argumento de que estaba manejando la situación a “nuestro estilo”.

Kim Jong-un. Imagen publicada en las redes sociales @ CneoMundi