Automóviles con placas de Colombia y Venezuela pasan tocando bocinas y los pasajeros ondean banderas. Una mujer se asoma por la ventanilla y graba con el celular. Son los primeros en cruzar este domingo por el puente binacional que fue bloqueado por contenedores en momentos de alta tensión.

Con el puente de Tienditas, rebautizado como Atanasio Girardot, se habilita el último paso que faltaba por abrir en la activa frontera entre el estado venezolano de Táchira y el departamento colombiano de Norte de Santander, tras el restablecimiento de las relaciones bilaterales entre Caracas y Bogotá con la llegada al poder de Gustavo Petro. 

Este cruce entre Ureña (Venezuela) y Cúcuta (Colombia) es simbólico: fue construido en 2016 y nunca llegó a ser inaugurado. 

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El ministro colombiano de Comercio, Germán Umaña, y el gobernador del estado venezolano de Táchira, Freddy Bernal, se abrazan en el puente limítrofe Atanasio Girardot, entre Ureña (Venezuela) y Cúcuta (Colombia), el 1 de enero de 2023.

Estuvo bloqueado por gigantescos containers metálicos puestos por militares venezolanos a manera de barricada para impedir en 2019 el acceso de cargamentos de comida y medicinas enviados por Estados Unidos en apoyo al dirigente opositor Juan Guaidó, entonces reconocido por Colombia como «presidente encargado» de Venezuela, por cuestionamientos a la reelección del presidente socialista Nicolás Maduro, que sus rivales denuncian de fraudulenta.

Fue ese reconocimiento por parte del expresidente Iván Duque lo que llevó a la ruptura de relaciones y al cierre total de los pasos limítrofes.

De esos contenedores no queda hoy rastro.

Vistiendo guayaberas blancas y portando globos amarillos, azules y rojos -colores de las banderas de las dos naciones-, autoridades de los dos países inauguraron el puente.

El pasado 26 de septiembre fue restablecido el cruce de vehículos de carga por los pasos fronterizos tras siete años de cierre parcial y tres de cierre total, que habían quedado habilitados solo para peatones.

La reapertura intenta recuperar un intercambio comercial que llegó a ser de 7.200 millones de dólares anuales en 2008, pero que apenas llegó a 400 millones en 2021.

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Autos cruzan el puente internacional Atanasio Girardot desde Ureña, Venezuela, hacia Cúcuta, Colombia, después de que ambos países completaran la reapertura de su frontera, el 1 de enero de 2023.

«Hemos dado pasos importantes», dijo Maduro, en una entrevista con el periodista francés Ignacio Ramonet transmitida este domingo por la televisión estatal venezolana. «Se calcula que por encima de 600 millones ascendió la balanza comercial en los primeros meses de reapertura», agregó el mandatario.

Se terminó de formalizar además este domingo la apertura de pasos por los estados venezolanos de Zulia, Apure y Amazonas en una porosa frontera de 2.200 kilómetros, golpeada por el narcotráfico, grupos armados y el contrabando. 

– «Muy felices» tras años de «tristeza» –

«Sea esta apertura el camino de un largo reencuentro de confraternidad, de crecimiento y de prosperidad para ambas naciones», celebró el gobernador de Táchira, Freddy Bernal, en el acto en el puente Atanasio Girardot.

«Como un solo territorio nos unimos hoy a la hermandad histórica, cultural y social que siempre nos ha identificado», expresó a su vez su par del departamento de Norte de Santander, Silvano Serrano.

Con el restablecimiento de relaciones también fueron reanudados vuelos, aunque aún muchas líneas están esperando autorización para operar.

Petro, el primer presidente izquierdista de Colombia, visitó Caracas el 1 de noviembre en su primer cara a cara con Maduro desde la reanudación del vínculo. Ambos firmaron una declaración en la que, entre otros puntos, «convinieron en crear y/o activar mecanismos conjuntos de seguridad» en la frontera.

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Una mujer conduce un automóvil hacia el puente internacional Atanasio Girardot, conocido previamente como Tienditas, para cruzar desde Cúcuta, Colombia, a Ureña, Venezuela, el 1 de enero de 2023.

«Nos dio mucha tristeza ver que por muchos años estos dos países estaban distanciados, así que muy felices» por la reapertura, comentó a la prensa en su automóvil Paula Tarazona, una colombiana que cruzaba por el puente.

La amplia agenda bilateral pasa también por el flujo migratorio, cuando más de siete millones de venezolanos viven en el extranjero, según la ONU, huyendo de la crisis de su país. 

Venezuela es, además, garante en las negociaciones del gobierno de Colombia con la guerrilla del ELN, que buscan emular la firma de la paz en 2016 con las FARC. Petro anunció este sábado un acuerdo de alto al fuego con los rebeldes desde el 1 de enero hasta el 30 de junio de 2023, «prorrogable según los avances» en las conversaciones.

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