El controversial caso del futbolista brasileño Dani Alves va tomando más forma conforme pasan los días, jornadas que transcurren dentro de una prisión, que a pesar de ser un poco lujosa, no dejan de ser cuatro paredes y unas rejas para el deportista carioca acusado de agresión sexual contra una joven de 23 años en una discoteca de Barcelona, España. 

Las investigaciones han llegado a un punto clave, donde la policía y la Fiscalía han presentado pruebas que derriban las distintas versiones con las que Dani Alves se ha defendido ante esta grave acusación. De hecho, por sus declaraciones y pruebas en contra el exjugador de Pumas permanece en prisión preventiva; mientras se aclara el caso. 

La acusación 

La víctima, cuya identidad tanto la prensa como la policía ha mantenido en secreto mientras se desarrolla el debido proceso, reveló en un testimonio que fue agredida sexualmente y penetrada por el futbolista en un baño de la zona VIP de la discoteca donde se topó con Alves. 

Según el relato de la joven, el abuso sexual tuvo lugar entre las noches del 29 y 30 de diciembre, una velada en que la víctima dijo haber salido a divertirse con dos amigas en un sitio nocturno de Barcelona. 

Ya dentro del local, la discoteca Sutton, la joven y sus amigas recibieron una invitación de la mano de un mesonero, que les dijo que un grupo de hombres querían invitarlas a pasar al VIP. 

En principio las mujeres se negaron, sin embargo, el mesonero les dijo que dentro del grupo de caballeros que quería invitarlas a la zona VIP se encontraba un “amigo bastante conocido”. 

La joven contó a la Policía que Alves, sólo se presentó como Dani y que a los pocos minutos de conocerla ya estaba tocando de manera indebida su cuerpo. Tanto ella como a sus amigas fueron tocadas por el futbolista, además aseguró que el brasileño tuvo actitudes subidas de tono que no eran de su agrado.

En la declaración, publicada por El Periódico de España, la víctima asegura que de entrada Dani Alves se le puso detrás y comenzó a decirle cosas que “ella no entendió”, el medio de comunicación resaltó que las cosas que le decía al oído eran en portugués. 

Tras las distintas muestras de acoso, la mujer dijo que supuestamente Alves le tomó la mano en dos ocasiones y las puso a la fuerza sobre su pene. 

Como acto final, la joven relató que Dani Alves la llevó hacia un sanitario del servicio VIP del establecimiento, cerró la puerta e impidió que la joven pudiera escapar utilizando su superioridad muscular ante la mujer.  

La víctima comentó que Alves la sentó en el inodoro, le subió el vestido para luego obligarla a sentarse sobre él. 

“Le pidió que le dijera que era su puta, la obligó a sentarse sobre él, la tiró al suelo y le dijo que le hiciera sexo oral”, relató el medio de comunicación. 

Conforme a lo publicado por la prensa española, la víctima dijo en su declaración a la policía que luego de abofetearla por negarse a la práctica del sexo oral, Alves procedió a penetrarla por la fuerza. La mujer dijo que el acto duró unos 15 minutos hasta que Dani eyaculó

Vi una mancha en el suelo. No puedo decir al 100% que fuera semen, pero entendí que sí, que ya había terminado”, relató la mujer.

En su declaración la víctima también dijo que reconoció uno de los tatuajes de su agresor, una medialuna que dejó al descubierto cuando insistió en que le realizaran “sexo oral”. 

Tras el abuso, la chica salió del sanitario para reunirse con sus amigas y contarles lo sucedido. Acto seguido, fue llevada al Hospital Clinic De Barcelona para que le hicieran un examen médico que dio positivo por supuestas lesiones producto de agresiones sexuales. 

De hecho, fue en el centro de salud donde se activó el protocolo para los casos de agresiones sexuales. 

La denuncia

El 2 de enero ya la víctima había entregado el informe médico a la Fiscalía, dado su testimonio y demostrado que en las pruebas habían encontrado restos biológicos en su vagina, además de síntomas de haber sido sometida a actos violentos durante el proceso de la agresión. 

Es decir, no solo había signos de haber sido forzada en su zona genital sino también en su rodilla o en su cabeza.

Entre las pruebas, la joven aportó la ropa que llevaba la noche en que tuvo lugar la supuesta agresión y junto a ella se presentaron las amigas que la acompañaron esa terrible noche. Las jóvenes sirvieron de testigo para corroborar la declaración de la denunciante. 

La defensa de Dani Alves

Durante la semana del 16 de enero, Dani Alves fue intervenido por los Mossos D’esquadra (la Policía de Cataluña) para declarar por lo sucedido y dar una versión para preparar su defensa ante las autoridades. 

Dani Alves negó en su primera declaración conocer a la chica que lo había denunciado, sin embargo, el carioca no contaba con que previamente las autoridades intervinieron en la discoteca y consiguieron las grabaciones de seguridad de esa noche. 

En dichas grabaciones se ve a Dani Alves y a la chica interactuar tal y cómo lo narró la víctima en su declaración. 

De hecho, en las imágenes se podía ver cómo Alves había estado con ella y la había perseguido por la sala hasta llegar al baño donde ingresó con la mujer. 

Tras eso, se retractó y dijo que sí la conocía pero que no habían mantenido relaciones. Sin embargo, esta declaración es desmentida porque pasa alrededor de 15 minutos dentro del baño con la víctima. 

Ante esa prueba, Alves cambió su versión por tercera vez y confesó que había tenido un encuentro sexual con la mujer pero que este había sido consentido, incluso dijo que la mujer fue quien lo buscó a él para mantener relaciones sexuales. 

La primera decisión de Alves fue ofrecer una fuerte suma de dinero como indemnización a la mujer, quien de manera tajante mantuvo su testimonio y se negó a recibir una suma de efectivo a cambio de justicia. 

Por la falta de veracidad en las versiones de Alves, se le dictaminó prisión preventiva hasta que se aclaren los hechos. 

En principio se le puso bajo custodia en la prisión Brians 1 de Barcelona, donde compartía celda y baño con los demás reclusos, sin embargo fue trasladado este lunes a otra prisión con más seguridad para evitar que sea agredido o fotografiado por la población 

Ahora su detención transcurre en la Brians 2 de Sant Esteve Sesrovires donde está en un módulo con otros agresores sexuales, sin embargo, en esta prisión tiene una celda personal y ducha propia; además de gimnasio y otros beneficios que no tenía en el otro centro penitenciario. 

Durante los primeros días de Alves en esta cárcel, compartirá celda con otro recluso, que cumplirá el rol de “preso de confianza”. Esto con el fin de ayudar a que el futbolista supere la sensación de estrés que le pueda generar estar en prisión.

Luego de eso podría pasar a una celda individual donde puede tener más privacidad. Incluso, los módulos cuentan con baños y duchas privadas.

Esto para mejorar el estado anímico de Dani quien se ha visto deprimido durante su estadía en prisión y para que pueda organizar su equipo de abogados para preparar su defensa.

Pruebas en contra 

El caso está a punto de cerrarse y todo apunta a que Dani Alves podría ser declarado culpable, de momento una prueba clave es lo que puede definir esta causa.

Además de la declaración, la prueba biológica entregada por la víctima y los videos, se supo que la policía encontró más evidencia sobre el abuso sexual. 

Al parecer los detectives encontraron supuestos restos de semen en el baño donde presuntamente se cometió la agresión sexual. 

La sustancia fue recolectada por una patrulla policial a cargo de las investigaciones, luego que se activara el protocolo de delitos sexuales.

Se espera que el Juzgado de Instrucción número 15 de Barcelona ordene hacer un análisis para cotejar el material genético con el ADN del futbolista para determinar si existe una coincidencia.

Vale destacar que esta evidencia probaría que existió una relación sexual entre la víctima y el jugador, pues en el chequeo médico realizado a la víctima encontraron rastros biológicos, pero no servirían para comparar.

Además, la policía también estudia la ropa que utilizó la joven esa noche, con el fin de determinar si existen restos biológicos del jugador.

Posible condena de 12 años

De ser encontrado culpable por los agravantes de la supuesta agresión sexual, la condena contra Dani Alves podría ser de hasta 12 años de prisión. 

Basados en Ley de Garantía de la Libertad Sexual, que es conocida como la ley del “solo sí es sí”, una agresión sexual está tipificada con una pena de entre uno y cuatro años de cárcel. Sin embargo, si se comprueba que hubo agravantes en el delito, la pena puede llegar hasta los 12 años.

La Ley de Garantía de Libertad Sexual entró en vigencia el pasado 7 de octubre del 2022 y es bastante contundente contra los casos de abuso sexual.

En su artículo 178 establece, “será castigado con la pena de prisión de 1 a 4 años, como responsable de agresión sexual, al que realice cualquier acto que atente contra la libertad sexual de otra persona sin su consentimiento. Sólo se entenderá que hay consentimiento cuando se haya manifestado libremente mediante los actos que, en atención a las circunstancias del caso expresen de manera clara la voluntad de la persona”.

Además, el artículo 179 estipula que, “Cuando la agresión sexual consista en acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal, o introducción de miembros corporales u objetos por alguna de las dos primeras vías, el responsable será castigado como reo de violación con la pena de prisión de cuatro a 12 años“.

De momento, se espera a que finalicen las pruebas para que la jueza del caso pueda tomar una decisión. Dani Alves no posee hasta ahora ningún tipo de beneficio cautelar.