El tribunal de apelaciones de Nueva York escuchó este lunes los argumentos orales en el marco de la apelación del narcotraficante mexicano Joaquín “Chapo” Guzmán, cuyos abogados buscan anular el juicio que lo condenó a cadena perpetua en Estados Unidos.

La defensa pidió en septiembre del año pasado un nuevo juicio, argumentando que el realizado en 2019 se vio empañado “por un exceso desenfrenado y por la extralimitación de poderes tanto del gobierno como del sistema judicial”.

Los principales argumentos de la defensa se basan en que uno de los jurados, bajo condición de anonimato, contó al sitio de noticias Vice que él y otros se informaron sobre el caso en la prensa y las redes sociales durante el proceso, algo que estaba prohibido.

Asimismo, esgrime que el aislamiento total del Chapo desde su extradición a Estados Unidos en enero de 2017 le impidió colaborar en su defensa antes y durante el juicio.

El juez del tribunal de apelaciones del segundo circuito de Nueva York, Michael H. Park, aseguró que, asumiendo que todo lo que está en esas informaciones de prensa fuera cierto, no le parecía “suficiente para realizar un nuevo juicio”.

Los fiscales refutaron también las alegaciones de la defensa. 

El letrado del Departamento de Justicia Brett Reynolds recordó que las condiciones de detención previas al juicio “eran constitucionales”, ya que fueron de tipo “administrativo y no punitivo”.

Para argumentar esto, señaló que el reo había huido en dos ocasiones de la cárcel en México, “tenía un historial de intimidaciones y asesinatos de rivales y había dirigido su empresa criminal mientras estaba en la cárcel”.

Asimismo, recordó que Guzmán pudo reunirse con sus abogados 20 horas a la semana, al punto que se tuvo que conceder este beneficio a otros abogados. 

“En el historial del juicio no hay bases para concluir que el tribunal erró”, dijo el letrado.

En febrero de 2019, tras un extraordinario juicio de tres meses en la corte federal de Brooklyn, el Chapo fue hallado culpable de los 10 delitos de narcotráfico, lavado de dinero y uso de armas de fuego de los que era acusado. La justicia lo condenó a cadena perpetua.

Detenido en la cárcel máxima seguridad ADX Florence, situada en el desierto montañoso de Colorado, el gobierno estadounidense lo acusa de haber introducido en el país durante un cuarto de siglo 1,44 toneladas de pasta de cocaína, 222 kg de heroína, casi 50 toneladas de marihuana y “cantidades” de metanfetaminas.

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