En breve: Francia atraviesa su mayor ola de protestas en años. Lo que empezó el 18 de septiembre con bloqueos en liceos de Créteil ya suma universidades, sindicatos, agricultores y Chalecos Amarillos. Rechazan los recortes de hasta 54.000 millones de euros del presupuesto 2027 y el alza del costo de vida. Las centrales sindicales convocan una huelga general para el 5 de noviembre.

Un manifestante vestido con un traje de época permanece de pie durante una protesta contra el «alto costo de la vida», en París, el 17 de octubre de 2026.
Francia vive su mayor ola de protestas en años. Estudiantes, docentes, sindicatos, agricultores y colectivos de Chalecos Amarillos marchan juntos desde hace un mes. Protestan contra el deterioro de la escuela pública, el alto costo de vida y el plan de ajuste del Gobierno para 2027.
El movimiento nació en las aulas de secundaria. Hoy desafía al Ejecutivo del presidente Emmanuel Macron y de su primer ministro, Sébastien Lecornu.
Cómo empezó la protesta en Francia
Los primeros bloqueos escolares (blocus) aparecieron el 18 de septiembre en Créteil, en la periferia sur de París. Los estudiantes de liceo cerraron con barricadas los accesos a sus centros.
La Union Syndicale Lycéenne (USL) y la Union Étudiante resumen sus quejas en cuatro puntos:
- Falta de profesores: hay plazas vacías durante meses, incluso en años de exámenes. También faltan enfermeras, orientadores y asistentes para alumnos con discapacidad.
- Aulas llenas y edificios dañados: hay grupos de 32 a 35 alumnos, baños sin agua corriente y salones que llegaron a 40 °C en las olas de calor de 2026.
- Rechazo a Parcoursup: los jóvenes acusan a la plataforma de acceso universitario de generar estrés y de usar criterios poco claros.
- Costo de vida: muchos estudiantes dicen que no les alcanza para comida y vivienda.
Un mes de escalada: de los liceos a las universidades
A fines de septiembre, la protesta llegó al norte del país. En Lille, Roubaix y Haubourdin hubo disturbios y quema de contenedores frente a los centros escolares.
El 1 de octubre marcó un punto de quiebre. Las universidades París 1 Panthéon-Sorbonne, Paris Cité y París 8 se sumaron a los bloqueos. El Ministerio del Interior contó 1.027 centros afectados y 1.949 detenciones en un solo día, una cifra récord.
Al día siguiente, el ministro de Educación, Édouard Geffray, ordenó el cierre preventivo de más de 400 institutos.
El 6 de octubre, la CGT y otros sindicatos respaldaron una jornada nacional de huelga. Entre 250.000 y 450.000 personas salieron a las calles. Más de 1.800 liceos quedaron parados o con clases alteradas.
El 13 de octubre, en el llamado Acte V, una gran marcha partió del Ayuntamiento de París. Asistieron la activista ambiental Greta Thunberg y la líder de la CGT, Sophie Binet. Las cifras de asistencia van de 161.500 a 480.000 personas; la más alta es la de los organizadores.
Francia suma a Chalecos Amarillos y agricultores
Para este sábado 17 de octubre, el movimiento estudiantil convocó junto a los Chalecos Amarillos, la Confédération paysanne y trabajadores del transporte. Las convocatorias abarcan más de 140 puntos del país y apuntan contra la pérdida de poder adquisitivo.
La próxima cita es el 5 de noviembre. Las cinco grandes centrales sindicales (CFDT, CGT, FO, UNSA y FSU) llaman a una huelga general interprofesional contra el proyecto de presupuesto 2027.
La respuesta del Gobierno
Geffray anunció 3.000 profesores sustitutos de emergencia. También prometió que el presupuesto de 2027 no eliminará plazas docentes.
El Gobierno abrió además la plataforma en línea Agora, que recibió más de 66.000 propuestas de estudiantes. Entre el 7 y el 9 de octubre, los liceos suspendieron media jornada de clases para debatir reformas. Las autoridades lo llamaron «tiempo democrático».
Lecornu, sin embargo, mantiene el ajuste fiscal. Su plan exige recortar hasta 54.000 millones de euros en el presupuesto de 2027. Algunas estimaciones elevan la cifra a 61.000 millones.
Qué dicen los partidos
La Francia Insumisa (LFI), con Jean-Luc Mélenchon y Manuel Bompard, apoya las protestas y pide eliminar Parcoursup. El Gobierno acusó al partido de usar a los jóvenes. Bompard rechazó la acusación y habló de «teorías conspirativas».
Desde la Agrupación Nacional (RN), Jordan Bardella y Marine Le Pen hablaron de «escenas de insurrección». Propusieron aplicar el principio de «el que rompe, paga», para que los padres respondan por los daños en las escuelas.
Macron, por su parte, llamó al orden y al respeto de la propiedad pública. Afirmó que las reformas de fondo requieren diálogo y tiempo.
Denuncias por uso de la fuerza y caos en el transporte
Sindicatos y organizaciones como Amnistía Internacional denunciaron un uso desproporcionado de la fuerza por parte de la policía, con proyectiles de goma.
Un estudiante perdió una mano durante un incidente. Tras ese caso, el Gobierno suspendió de forma temporal las granadas aturdidoras. La Inspección General de la Policía Nacional (IGPN) abrió varias investigaciones.
Las marchas también golpean la movilidad. Decenas de estaciones del metro de París cerraron de forma temporal, entre ellas Champs-Élysées y République. La RATP y la SNCF reportaron perturbaciones y cancelaciones.
Lo que viene
El conflicto ya supera las demandas escolares. Su desenlace depende de lo que el Gobierno negocie sobre el presupuesto de 2027 y de si mejora los servicios públicos.
Si no hay acuerdo, Francia podría enfrentar un paro prolongado, con costos económicos y políticos, y con la elección presidencial de 2027 en el horizonte.
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