
El presidente de EEUU, Donald Trump, llega a un acto en una academia de policía en Garden City (Nueva York), el 14 de agosto de 2026
Estados Unidos deportó a más de 25.000 personas en virtud de acuerdos secretos con 35 países para recibir a migrantes que no tienen vínculos con esas naciones, según una investigación publicada este lunes.
Desde que el presidente Donald Trump asumió el cargo en enero de 2025, Estados Unidos firmó acuerdos con países en desarrollo para recibir a migrantes que no pueden ser enviados legalmente de regreso a sus lugares de origen.
La investigación de la entidad sin ánimo de lucro Forbidden Stories reveló que el gobierno destinó 410 millones de dólares para ser entregados directamente a los países receptores o a organismos de la ONU para facilitar las deportaciones.
Al menos 25.447 personas fueron deportadas a terceros países hasta el 31 de agosto de 2026, según datos recopilados por Forbidden Stories junto con un consorcio de periodistas internacionales.
La gran mayoría -unas 20.000- fueron enviadas a México, mientras que el resto fue distribuido entre otros 27 países de América Latina, África y el Pacífico. Además se finalizaron acuerdos con otros siete países.
Los acuerdos varían, incluso en cuanto a las nacionalidades de las personas que pueden ser deportadas y si pueden ser aceptadas personas con antecedentes penales.

El camboyano Pheap Rom, expulsado por EEUU que terminó en una prisión de alta seguridad en Esuatini, posa para la cámara en la terraza de un restaurante de Phnom Penh, el 30 de mayo de 2026
– Limbo legal –
Una investigación de la AFP publicada a principios de este año reveló que Washington está utilizando prohibiciones de visas y restricciones contra países africanos para presionarlos a aceptar deportados.
Palau, pequeña nación insular del Pacífico con una población de menos de 18.000 habitantes, firmó en diciembre de 2025 un acuerdo para aceptar hasta 75 ciudadanos de terceros países a cambio de 7,5 millones de dólares. Sin embargo, hasta ahora solo tres personas fueron enviadas en virtud del acuerdo.
En Esuatini, 32 personas llegaron desde julio de 2025, de un total potencial de 160 contemplado en un acuerdo valorado en más de 5 millones de dólares. Según la investigación, el país aceptó deportados con antecedentes penales.
De los 410 millones de dólares previstos para los acuerdos, documentos internos del Departamento de Estado mostraron que 81 millones de dólares estaban destinados a los gobiernos signatarios.

Personal de seguridad escolta a migrantes en una instalación de la Agencia Nacional de Salud Pública de Sierra Leona tras su llegada al aeropuerto internacional de Freetown, el 20 de mayo de 2026
El resto estaba destinado a organizaciones de ayuda, incluidos más de 178 millones de dólares para la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) de la ONU y 123 millones de dólares para ACNUR.
Las agencias enfrentan críticas por su participación, aunque ACNUR afirmó a Forbidden Stories no ser parte de los acuerdos bilaterales y que los fondos estadounidenses se utilizaban de acuerdo con su mandato para fortalecer los sistemas de asilo.
Un portavoz de la OIM detalló a Forbidden Stories que las decisiones de la agencia de aceptar fondos se basaban «en una sola pregunta: si nuestra participación mejorará la vida de los migrantes afectados. En estos casos, creemos firmemente que así es».
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