La muerte de Winter Jones, una pequeña de seis años no verbal y con autismo, dentro de un vehículo de transporte escolar ha conmocionado a la comunidad de Memphis. Tres trabajadoras de la guardería Kid University —la conductora Tametria Norry, la subdirectora Sabrina Powe y la asistente Amilya Hardin— fueron imputadas la semana pasada por negligencia infantil agravada, homicidio por negligencia criminal y alteración de registros gubernamentales.
Las acusaciones responden al incidente ocurrido el 13 de agosto, cuando la menor fue olvidada en el autobús del establecimiento tras no haber sido desembarcada al llegar a la escuela primaria. Horas más tarde, las autoridades hallaron a la niña en estado crítico en las instalaciones del centro. Tras ser trasladada de urgencia al hospital, los médicos certificaron su fallecimiento a causa del calor extremo acumulado en el vehículo, registrando una temperatura interna corporal de 42.7 °C (109 °F).
Tras la acusación penal, dos de las implicadas, Hardin y Powe, salieron en libertad bajo fianza tras pagar $50,000 cada una. El abogado de Hardin afirmó que su clienta, una estudiante universitaria que trabajaba temporalmente durante el receso académico, se declarará inocente. Mientras la fiscalía evalúa aplicar restricciones para evitar que las imputadas vuelvan a laborar con menores durante el proceso judicial, la defensa de Hardin insiste en que las autoridades deben investigar a fondo las fallas estructurales del sistema de guarderías para prevenir futuras tragedias.
A raíz del fallecimiento de la menor, el Departamento de Salud de Tennessee realizó una inspección de emergencia que reveló cinco violaciones graves a las regulaciones de transporte, incluyendo la falta de un dispositivo de monitoreo vehicular, la ausencia de registros e inspecciones al finalizar el recorrido y la omisión explícita de la revisión visual para confirmar que la unidad estuviera vacía. Ante estos hallazgos, el centro educativo entregó su licencia y cerró sus puertas definitivamente el 14 de agosto de 2026.
Investigaciones posteriores revelaron además que la propietaria de la guardería, Raven Marshall-Lewis, posee un historial previo de irregularidades en otros centros bajo su administración. Entre los antecedentes figura un incidente en 2021 en una de sus instalaciones, donde un lactante de tres meses falleció por sofocación debido a la falta de supervisión adecuada durante el tiempo de descanso, sumado a sanciones por castigos corporales y fallas en el reporte de denuncias en otros recintos de la misma cadena.



