Con información de la AFP
El caso de Lindsay Clancy volvió a poner sobre la mesa un tema que rara vez ocupa titulares: los trastornos mentales severos que pueden aparecer después de un parto.
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Fila para asistir al juicio contra Lindsay Clancy, una madre acusada del asesinato de sus tres hijos, un caso que conmueve a EEUU
Lo que Clancy no niega
La enfermera reconoce haber estrangulado con bandas elásticas de ejercicio a sus tres hijos —Cora, de 5 años; Dawson, de 3; y Callan, de ocho meses— en su casa de Duxbury, Massachusetts, en enero de 2023.
Después se arrojó desde una ventana del segundo piso. La caída le provocó una parálisis de cintura para abajo y hoy usa silla de ruedas.
La defensa apunta a la psicosis posparto
Clancy se declaró no culpable por motivos de demencia. Según sus abogados, escuchó una voz que le ordenaba matar a sus hijos, un síntoma que atribuyen a una psicosis posparto sin diagnosticar.
La fiscalía rechaza esa explicación. Sostiene que Clancy planeó los asesinatos con antelación y que comprendía perfectamente las consecuencias de sus actos.
El abogado defensor Kevin Reddington recordó en sus alegatos finales que la madre había pedido ayuda médica varias veces antes de la tragedia y recibió, en sus palabras, una «atención pésima».
Una urgencia médica poco visible
La psicosis posparto afecta a entre una y dos de cada mil mujeres que dan a luz, según Sally Wilson, coordinadora de formación de la organización británica Action on Postpartum Psychosis. La especialista calificó el caso de Clancy como un desenlace «increíblemente angustiante y poco frecuente» de ese trastorno.
Adrienne Griffen, directora de la organización Maternal Mental Health Leadership Alliance, dijo que Clancy buscó ayuda de forma activa. «El sistema le falló», afirmó, y pidió más recursos para las madres en crisis.
El apoyo frente al tribunal
Decenas de mujeres vestidas de rosa se reunieron durante semanas frente al tribunal de Plymouth para respaldar a Clancy y visibilizar la salud mental materna.
Kelly Woods, abogada de Chicago que asistió como defensora del tema, dijo a la AFP que la psicosis posparto «no ha recibido suficiente atención» en este caso. Espera que el juicio impulse mayor conciencia médica sobre la depresión y la psicosis posparto.
El precedente de Andrea Yates
El juicio revivió el recuerdo de Andrea Yates, la madre de Texas que ahogó a sus cinco hijos en 2001. Un tribunal la condenó primero a cadena perpetua, pero en un segundo juicio, en 2006, la declaró no culpable por demencia y la envió a un hospital psiquiátrico.
Un caso reciente en Mississippi, el de una adolescente condenada por matar a su madre alegando un trastorno bipolar, muestra que la defensa por enfermedad mental sigue siendo un punto de fricción en los tribunales estadounidenses.
Una sociedad dividida sobre la «buena madre»
La fiscalía admitió que Clancy «padecía una enfermedad mental» e intentó suicidarse, pero insiste en que los asesinatos fueron premeditados y crueles.
Katie Miller, podcaster y esposa del asesor presidencial Stephen Miller, escribió en redes sociales que Clancy «merece morir» por lo ocurrido.
La profesora Juliet Williams, de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), explicó a la AFP que el debate refleja «el profundo interés» que Estados Unidos mantiene por la figura materna, y cómo esta se divide entre la «buena madre» y la «mala madre» en la conversación pública.
Qué sigue
El jurado entró esta semana en la fase de deliberaciones. Si es hallada culpable, Clancy enfrenta cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.



