En pequeños grupos, migrantes que llegaron días atrás a Ceuta cruzan ahora la frontera en sentido inverso para regresar a Marruecos, después de pasar dos o tres días en el enclave español deambulando por las calles con apenas alimento, según reportó la agencia AFP.
Ante el puesto fronterizo, militares y guardias civiles españoles encauzaron el sábado por la mañana un flujo constante de personas, en su mayoría jóvenes. Algunos caminaban descalzos, otros llevaban mantas de la Cruz Roja sobre los hombros, visiblemente agotados tras varios días vagando por la ciudad.

Migrantes caminan hacia Castillejos, en Marruecos, desde el enclave español de Ceuta, el 1 de agosto de 2026
Abdel Latif, un joven marroquí de 23 años dedicado a pequeños oficios como la mecánica, relató a la AFP que decidió volver porque no encontró alimento ni la acogida que esperaba. Había cruzado con la esperanza de hallar trabajo, algo que dijo no conseguir en Marruecos.
Una crisis migratoria sin precedentes
Como Abdel Latif, decenas de miles de migrantes llegaron a Ceuta en cuestión de días, generando una crisis sin precedentes en este pequeño territorio español y una disputa diplomática dentro de la Unión Europea sobre la política migratoria del bloque.
El presidente del Gobierno local, Juan Jesús Vivas, estimó en unos 60,000 los migrantes llegados en dos o tres días, mientras que el Ministerio español del Interior sitúa la cifra en 50,000 personas. Según el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, al menos 67 migrantes murieron al intentar alcanzar Ceuta a nado, en lo que calificó como hechos dramáticos.

AFP
Soldados españoles vigilan a migrantes en el enclave español de Ceuta, el 1 de agosto de 2026
El propio gobierno español informó que prácticamente la totalidad de quienes entraron en los últimos días al enclave ya regresaron a Marruecos. Ceuta, un territorio de 84,000 habitantes situado en el extremo norte de Marruecos junto al estrecho de Gibraltar, constituye una de las dos únicas fronteras terrestres entre África y Europa, junto con el enclave español de Melilla.
Intentos por mar y rescates en la frontera

Migrantes llegan a la costa tras nadar hasta Ceuta, el 31 de julio de 2026
Pese al riesgo, algunas personas siguieron intentando alcanzar Ceuta a nado durante el fin de semana. Testigos de la AFP observaron a dos hombres desplomarse en la arena, exhaustos tras la travesía marítima; uno de ellos, muy debilitado, fue atendido por socorristas de la Cruz Roja y evacuado en camilla.
Otro migrante que intentaba cruzar nadando fue rescatado por una embarcación de la Guardia Civil española y posteriormente devuelto a Marruecos. Ese mismo día, dos embarcaciones instalaban una barrera flotante en el mar para reforzar el control del acceso.
Soufian, un marroquí de 42 años que logró entrar a nado a Ceuta el jueves, rechazó ante la AFP que lo ocurrido sea una invasión. El hombre, que trabaja en su país como agente de seguridad durante largas jornadas por un salario muy bajo, presentaba un ojo morado y un corte en la mejilla, producto de un altercado entre migrantes durante el reparto de alimentos, según relató.
La vida cotidiana vuelve a la ciudad, pero persiste la tensión
En Ceuta, la mayoría de los comercios reabrieron, los cafés volvieron a llenarse y el tránsito recuperó su ritmo habitual. Sin embargo, la convivencia sigue marcada por momentos de tensión: frente a un supermercado del centro, un grupo de marroquíes que esperaba para ingresar fue dispersado por policías ante la mirada de militares apostados en el lugar, aunque minutos después la fila volvió a formarse con normalidad.
El ministro Grande-Marlaska señaló que la situación ha regresado a una relativa normalidad. No obstante, algunos residentes tienen una percepción distinta: Irene Cuadro, ayudante de cocina que hacía fila en un supermercado, dijo a la AFP que «la tranquilidad todavía no ha vuelto del todo a la ciudad».
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Con información de AFP.



