Bogotá, Colombia.– Una nueva controversia política sacude a Colombia. El presidente Gustavo Petro ordenó que ningún establecimiento militar ni policial sea utilizado como sede para la ceremonia de transmisión de poder al presidente electo, Abelardo de la Espriella, luego de que el equipo del mandatario entrante solicitara al Congreso realizar la posesión fuera del recinto legislativo.
A través de su cuenta en la red social X, Petro fue contundente: «La ley dice cuál es la sede del Congreso, y es en una sesión del Congreso donde el nuevo presidente debe posesionarse, tal como lo hice yo y todos los demás. Que Abelardo no me dé la mano es, más o menos, un halago, pero obedezco las leyes de la Constitución de 1991».
Con esta decisión, el mandatario saliente frena las aspiraciones del líder ultraderechista de asumir el cargo en una instalación castrense, algo que no tiene precedentes en la historia reciente de Colombia. La Constitución colombiana establece claramente que la posesión presidencial debe realizarse en una sesión del Congreso.
«Ningún oficial saluda a un civil»
Petro fue más allá al recordar que, hasta el momento en que el nuevo presidente jure al cargo, él sigue siendo el comandante supremo de las Fuerzas Militares.
«Los cuarteles militares y policiales están bajo mis órdenes hasta ese momento. Ningún oficial da el saludo militar a un civil sino cuando éste sea su comandante supremo«, aseveró.
El presidente saliente ha reiterado que no reconoce la legitimidad de De la Espriella como ganador de los comicios, afirmando que el verdadero triunfador fue Iván Cepeda, excandidato del Pacto Histórico, y denunciando un presunto fraude electoral.
Tensión al rojo vivo
La postura de Petro ha incrementado las fricciones en el país sudamericano. La semana pasada, De la Espriella respondió con duras acusaciones de corrupción contra el Gobierno saliente, suspendió el proceso de empalme y llegó a señalar que el mandatario de izquierda estaría planeando un «golpe de Estado».
Casi al mismo tiempo, el equipo del declarado ganador de las elecciones manifestó su deseo de realizar la toma de posesión en un cuartel militar, un gesto interpretado como una reivindicación de la política de mano fuerte que ha prometido el próximo inquilino de la Casa de Nariño.
Para ello, enviaron una carta formal al Congreso solicitando la consideración del Senado y la Cámara de Representantes.



