
En un hecho inédito para los mercados financieros, el presidente Donald Trump hizo sonar la campana de la Bolsa de Nueva York (NYSE) desde la Casa Blanca. El acto simbólico sirvió para marcar el inicio de la cotización de las «cuentas Trump», un nuevo programa gubernamental diseñado para otorgar a cada niño del país una cuenta de inversión inicial con un fondo de 1.000 dólares.
La ceremonia formal tuvo lugar el lunes por la mañana en el Despacho Oval, donde el mandatario estadounidense encabezó una rueda de prensa junto a los principales directivos de la Bolsa de Nueva York y del Nasdaq.
Este acontecimiento marcó un hito histórico por partida doble: fue la primera ocasión en que la emblemática campana bursátil resonó desde la residencia presidencial y la primera vez en la historia que ambos mercados de valores realizaron una ceremonia de apertura conjunta.
“El sábado 4 de julio, nuestra administración depositó contribuciones iniciales únicas de 1000 dólares cada una en las cuentas Trump de más de 500 000 niños estadounidenses. Es una cantidad considerable, y millones más recibirán contribuciones adicionales de generosos donantes como, como ya mencioné, Michael y Susan Dell”, dijo el presidente Donald Trump.
Cómo funcionan:
Las cuentas creadas para niños nacidos entre enero de 2025 y diciembre de 2028 recibirán 1000 dólares del gobierno federal de Estados Unidos. Los padres, amigos y empleadores podrán depositar hasta 5000 dólares anuales en estas cuentas, que estarán bajo el control de los padres y tutores hasta que los niños cumplan 18 años. A partir de ese momento, el titular de la cuenta tomará el control y podrá usar los fondos ahorrados para pagar la universidad, comprar una casa o iniciar un negocio.
Las inversiones se realizan por defecto en un fondo indexado diversificado. Los padres pueden abrir una cuenta a través del IRS.
“Pueden tener mucho dinero”, dijo Trump refiriéndose a las cuentas. “Deberíamos haber actuado más rápido. Es una lástima”.
Entre los principales donantes de esta iniciativa, destacan el fundador de Dell Technologies, Michael Dell, y su esposa Susan, quienes realizaron una histórica contribución de 6,250 millones de dólares. Estos fondos permitirán inyectar un bono adicional de 250 dólares en las cuentas de 25 millones de niños menores de 10 años que residen en comunidades de bajos ingresos. En una línea similar, el reconocido gestor de fondos de inversión Ray Dalio y su esposa Barbara financiaron un beneficio equivalente para unos 300,000 menores en situación vulnerable dentro del estado de Connecticut.
El presidente Donald Trump no dejó pasar la oportunidad para agradecer estos respaldos económicos durante su intervención del lunes. El mandatario bromeó asegurando que el país «recuperará ese dinero de una forma u otra», mientras aprovechaba el momento para animar públicamente a los ciudadanos a comprar ordenadores de la marca Dell como gesto de reciprocidad hacia el magnate tecnológico.
Medios nacionales afirmaron que si bien las cuentas llevan la marca personal de Trump, la idea de brindar a los niños, especialmente a aquellos nacidos en entornos desfavorecidos, un medio para acumular ahorros durante su infancia es anterior al presidente y cuenta con apoyo bipartidista. El Congreso estableció estas cuentas mediante la Ley «One Big Beautiful Bill».



