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viernes, junio 5, 2026

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Este presidente dijo que Marco Rubio es un «enemigo mortal» de los latinoamericanos

Internacionales.- La relación entre Estados Unidos y Brasil atraviesa uno de sus momentos más tensos después de que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva acusara al secretario de Estado, Marco Rubio, de ser un «enemigo mortal» de varios países latinoamericanos, en medio de las amenazas de Washington de imponer nuevos aranceles a productos brasileños.

Las declaraciones del mandatario brasileño se producen menos de un mes después de una reunión de tres horas con el presidente Donald Trump que ambos calificaron como positiva, pero que ahora parece haber quedado en el pasado.

Amenaza de aranceles del 25%

La oficina del Representante Comercial de Estados Unidos acusó a Brasil de prácticas comerciales desleales en rubros como las redes sociales, la propiedad intelectual y la deforestación, y amenazó con imponer un arancel general del 25% a productos brasileños.

Lula denunció que el anuncio ocurre «mientras todavía estábamos en negociaciones», recordando que Trump y él habían acordado un periodo de 30 días para saldar las diferencias comerciales. El mandatario brasileño apuntó directamente a Rubio como responsable del giro en la relación, señalando que el jefe de la diplomacia estadounidense «no estaba en la reunión que tuve con Trump».

«El tal Marco Rubio (…) que es el enemigo mortal de varios países latinoamericanos y que no gusta de Brasil», afirmó Lula, visiblemente molesto.

Las tensiones diplomáticas ocurren en un contexto electoral clave. Lula busca un cuarto mandato en las elecciones de octubre, y su principal rival es el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro, aliado de Trump.

La semana pasada, Flávio Bolsonaro se reunió con Trump y Rubio en Washington, lo que Lula interpretó como una injerencia directa en los asuntos internos de Brasil. El mandatario tachó al senador de «traidor» por haber solicitado a un país extranjero que «se inmiscuya en los asuntos brasileños».

Por su parte, Flávio Bolsonaro declaró que pidió expresamente a Trump y Rubio que no gravaran a las empresas brasileñas, «pero ellos no confían en Lula». Trump, por su lado, mostró el martes fotos de su encuentro con Bolsonaro, a quien calificó como un «joven inteligente que quiere mucho a su país, Brasil».

Segundo revés diplomático

Esta no es la única señal de enfriamiento entre ambos países. La semana pasada, Estados Unidos designó a las dos principales bandas criminales brasileñas, el Primeiro Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho, como grupos terroristas, a pesar del sostenido rechazo del gobierno de Brasilia.

El año pasado, Trump impuso duros aranceles a Brasil en respuesta a lo que consideró una «cacería de brujas» contra el expresidente Jair Bolsonaro, quien fue condenado a 27 años de prisión por un intento de golpe de Estado. Aquellas medidas coercitivas fueron en buena parte retiradas tras la primera reunión entre Lula y Trump, pero el nuevo episodio amenaza con reabrir las heridas.

La comunidad latinoamericana sigue con atención este enfrentamiento diplomático entre dos de las figuras más influyentes del continente.

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