Tennessee. – El recluso Tony Carruthers, de 59 años, se enfrenta a la ejecución mediante inyección letal programada para la mañana de este jueves en la Institución de Máxima Seguridad de Riverbend. La medida se mantiene en pie luego de que el gobernador del estado, Bill Lee, anunciara el pasado martes su decisión de no intervenir ni conmutar la sentencia de muerte.
Carruthers fue condenado en 1996 por un atroz caso de secuestro y asesinato ocurrido en Memphis, y ha permanecido en el corredor de la muerte durante más de tres décadas. En el juicio, él y su cómplice, James Montgomery, fueron hallados culpables de secuestrar, torturar y enterrar vivos en 1994 a Delouis Anderson, a su hijo Marcellos Anderson y a un amigo de la familia, Frederick Tucker. Aunque ambos recibieron la pena máxima originalmente, Montgomery logró quedar en libertad en 2015 gracias a un fallo judicial que determinó que debió haber tenido un juicio por separado.
Tonya Carruthers, hermana del prisionero, defendió públicamente su postura y cuestionó la prisa por ejecutar un acto irreversible existiendo aún dudas y material genético sin procesar. Sin embargo, los familiares de las víctimas sostienen una postura completamente opuesta; Frederick Turner, padre del joven asesinado Frederick Tucker, declaró firmemente que ya ha pasado demasiado tiempo y que es momento de que finalmente se haga justicia.
Los últimos recursos legales para detener el procedimiento han sido agotados. La Corte Suprema de Tennessee ratificó formalmente la orden de ejecución y desestimó la solicitud de último minuto para realizar los análisis de huellas y ADN. Salvo un cambio drástico de última hora, la inyección letal contra Carruthers se ejecutará a las 10:00 a.m. en el penal de Nashville.



