West Palm Beach, Florida.- En un anuncio que ha sacudido a la industria de la aviación, Spirit Airlines, la aerolínea pionera del modelo de ultra bajo costo, informó este sábado que ha dejado de operar definitivamente. Tras más de tres décadas de servicio, la compañía inició un proceso de «cierre ordenado de operaciones» con efecto inmediato, dejando en tierra su icónica flota de aviones amarillos.
La noticia llegó acompañada de medidas drásticas: todos los vuelos han sido cancelados y los canales de atención al cliente han quedado inhabilitados. Aunque la empresa aseguró que se procesarán reembolsos, advirtió a los pasajeros afectados que no brindará asistencia para reubicar viajeros en otras aerolíneas, dejando a miles de usuarios a la deriva en aeropuertos de todo el país.
El colapso de la aerolínea ocurre tras un intento fallido de rescate por parte del gobierno del presidente Donald Trump. A pesar de que la administración consideró una intervención financiera para evitar la quiebra, no se logró concretar un acuerdo. El Secretario de Transporte, Sean Duffy, informó que otras compañías aéreas ofrecerán tarifas especiales temporales para los pasajeros varados y ayudarán al personal de vuelo de Spirit a regresar a sus ciudades de origen.
La situación financiera de Spirit se volvió insostenible debido al aumento de los costos operativos y una deuda masiva que se acumuló tras la pandemia. La crisis se agudizó recientemente con el disparo en los precios del combustible debido al conflicto bélico con Irán. Para cuando solicitó su última protección por bancarrota en agosto de 2025, la empresa reportaba deudas de 8,100 millones de dólares, habiendo perdido más de 2,500 millones desde el año 2020.
El cierre impactará a cerca de 17,000 empleados y reducirá significativamente la competencia en mercados clave como Las Vegas, Fort Lauderdale y Orlando. Expertos advierten que la ausencia de Spirit en el mercado probablemente se traducirá en un aumento de las tarifas aéreas para los viajeros que buscan opciones económicas, marcando el fin de una de las etapas más disruptivas en la historia de la aviación comercial estadounidense.



