En lo que representa hasta el momento, el punto más crítico de la cuarta semana de conflicto, el gobierno de Irán lanzó una advertencia definitiva: la destrucción «irreversible» de la infraestructura esencial en todo el Oriente Medio. Esta amenaza surge como respuesta directa al ultimátum del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien prometió aniquilar las centrales eléctricas iraníes si el Estrecho de Ormuz no es reabierto completamente en un plazo de 48 horas.
Por su parte, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, no ha dado marcha atrás y fue contundente al declarar que cualquier ataque contra la red eléctrica de su país convertirá automáticamente a las instalaciones de desalinización y energía de toda la región en «objetivos legítimos».
También se dió a conocer que el cuartel general operativo Khatam al-Anbiya reforzó esta postura, señalando que los ataques de represalia no solo se limitarían a la energía, sino que incluirían sistemas de tecnología de la información y plantas de agua pertenecientes a intereses estadounidenses e israelíes. «El Estrecho de Ormuz no se reabrirá hasta que nuestras centrales eléctricas sean reconstruidas», advirtió el mando militar.

Manifestantes con banderas iraníes durante una manifestación en apoyo al gobierno y contra los ataques de EEUU e Israel, el 28 de febrero de 2026 frente a una mezquita de Teherán
Hasta ahora, la retórica diplomática se ha endurecido, luego de los últimos sucesos que han impactado la región:
- Ataques en Israel: Misiles iraníes impactaron durante la noche en dos ciudades del sur de Israel, dejando decenas de heridos.
- Tecnología de Largo Alcance: Por primera vez en este conflicto, Teherán ha desplegado misiles de largo alcance, demostrando una capacidad ofensiva superior a la vista en semanas previas.
Ante este panorama, Amnistía Internacional emitió una alerta sobre el «riesgo sustancial» de crímenes de guerra.
La organización subrayó que atacar sistemas de electricidad, agua corriente y calefacción causaría un daño civil «devastador y predecible», violando flagrantemente el derecho internacional.
El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, minimizó las advertencias de Washington, asegurando que las «amenazas y el terror» solo han servido para consolidar la unidad del pueblo iraní.
Por su parte, Pezeshkian calificó como una «ilusión» cualquier intento de borrar a Irán del mapa, describiendo la postura de Trump como una muestra de «desesperación contra una nación que está haciendo historia».
Desde China: El Ejército Popular de Liberación de China observa y aprende del conflicto entre Estados Unidos e Irán.
La actual guerra entre la coalición liderada por Estados Unidos e Israel contra Irán no solo está transformando el mapa de Oriente Medio, sino que se ha convertido en el principal laboratorio de estudio para el Ejército Popular de Liberación (EPL) de China. Siguiendo una tradición de décadas, Pekín analiza minuciosamente las tácticas estadounidenses para reformular sus propias capacidades de defensa y ataque.
El Pentágono está acelerando el despliegue de miles de infantes de marina y marineros adicionales en Oriente Medio ante la especulación de que la administración Trump podría enviar tropas a territorio iraní.
Se dió a conocer que la 11.ª Unidad Expedicionaria de Marines (MEU), compuesta por al menos 2200 infantes de marina, zarpó de San Diego a bordo del buque de asalto anfibio USS Boxer el miércoles, antes de lo previsto, según varios informes.
Según informó Reuters , las tropas abandonaron Estados Unidos unas tres semanas antes de lo previsto.



