Nashville, Tennessee.- Lo que comenzó como un acto de responsabilidad ciudadana se ha convertido en una pesadilla legal y académica para una estudiante de primer año de la escuela secundaria Antioch. Lilith Pipkin fue expulsada del plantel en enero pasado tras reportar el hallazgo de una nota amenazante y una conversación sospechosa, a pesar de que las autoridades judiciales decidieron no presentar cargos en su contra.
El incidente ocurrió el 14 de enero, cuando la joven, quien forma parte del programa JROTC, se encontraba en los vestidores preparándose para su entrenamiento físico. Según el testimonio de Lilith, mientras estaba en el baño escuchó a un grupo de chicas mencionar que tenían un arma y advertir a una amiga que debía abandonar la escuela a la 1:30 p. m. Al salir, Lilith encontró una nota en el mostrador que decía: «Tengo un arma. Vete a la 1:30. No se lo digas a nadie».
Actuando conforme a los protocolos de seguridad, la estudiante entregó la nota a un monitor de pasillo y a su capitán de JROTC, quienes alertaron al oficial de recursos escolares. Sin embargo, en lugar de ser tratada como una informante, Lilith afirma que fue sometida a registros de su persona y mochila, y posteriormente confrontada por la directora de la escuela, quien supuestamente le gritó y amenazó con arrestarla y expulsarla.
Chris Pipkin, padre de la menor, expresó su frustración ante lo que considera una injusticia flagrante. Pipkin asegura que, durante el incidente, la policía le informó que no consideraban a su hija como una amenaza real. De hecho, el Departamento de Policía de Metro Nashville confirmó que, tras informar al equipo de amenazas de seguridad, la Oficina del Fiscal de Distrito del Condado de Davidson decidió no procesar el caso, desestimando cualquier intención criminal por parte de la joven.
A pesar de la falta de cargos penales, la administración escolar procedió con la expulsión definitiva de Lilith. Su padre teme que este antecedente por «amenaza terrorista» manche de forma permanente el expediente de su hija y afecte su futuro profesional. «Es horrible pensar que alguien, algún día, hará una verificación de antecedentes y verá que fue expulsada por algo que ella misma intentó prevenir», señaló Pipkin a los medios locales.






