Venezuela aprobó el jueves una histórica ley de amnistía general que se espera conduzca a la liberación masiva de presos políticos bajo el chavismo gobernante, aunque expertos advierten que su alcance es excluyente.
La ley es una iniciativa de la presidenta interina Delcy Rodríguez, que la impulsó al asumir el poder tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero en una incursión militar de Estados Unidos.
«Hay que saber pedir perdón y hay que saber también recibir perdón», dijo Rodríguez tras promulgar la norma en el palacio presidencial de Miraflores.
Poco antes fue aprobada por unanimidad en el Parlamento.
«Ha sido un acto de grandeza», calificó la mandataria interina. «Estamos abriendo nuevas alamedas para la política en Venezuela», auguró.

La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez (C), firma la ley de amnistía aprobada por la Asamblea Nacional, acompañada por el presidente de la Asamblea, Jorge Rodríguez (I), y el ministro de Interior, Diosdado Cabello, en el Palacio de Miraflores en Caracas, el 19 de febrero de 2026.
El gobierno interino anunció el 8 de enero un proceso de liberaciones. Según la oenegé Foro Penal, 448 opositores han quedado en libertad condicional desde entonces y todavía permanecen 644 tras las rejas en Venezuela.
Entre la esperanza y el desgaste, decenas de allegados de presos políticos siguieron con emoción el debate en sus celulares en las afueras de las cárceles, donde acampan desde hace casi dos meses en espera de su libertad.
«Feliz, feliz, con esperanza, pero siempre a la expectativa», dijo Petra Vera a las afueras de unos calabozos policiales en la capital, donde su cuñado está preso. «Mientras no los veamos afuera no vamos a dejar de luchar», aseguró.
Una mujer contenía el aliento con lágrimas en sus mejillas, otra rezaba entre susurros frente al Helicoide, un símbolo de la represión estatal que la presidenta interina ordenó cerrar.
«También se aprende de los dolores y de estos dolores estamos iniciando un proceso en el que debemos persistir», dijo entre aplausos el jefe parlamentario Jorge Rodríguez, que adelantó una revisión de la ley contra el odio, usada con frecuencia para imputar opositores.
– «Excluyente» –
El proyecto pasó por una consulta pública, que incluyó a juristas y familiares de presos políticos, así como negociaciones con la pequeña bancada opositora en la Asamblea Nacional.
«El balance de la ley es negativo», resumió Ali Daniels, director de la oenegé Acceso a la Justicia, quien apunta «graves deficiencias estructurales».
El artículo 8 especifica por ejemplo 13 momentos claves: desde el golpe de Estado al popular y fallecido presidente Hugo Chávez y la huelga petrolera de 2002 hasta las protestas contra la cuestionada reelección de Maduro en 2024.
«Ya eso por sí mismo es excluyente y desconoce que la persecución ha sido continua» durante 27 años del chavismo, dijo a la AFP el director de Foro Penal, Gonzalo Himiob.
El artículo 9, por su parte, excluye a «personas que se encuentren o puedan ser procesadas o condenadas por promover, instigar, solicitar, invocar, favorecer, facilitar, financiar o participar en acciones armadas o de fuerza contra el pueblo, la soberanía y la integridad territorial de la República Bolivariana de Venezuela por parte de Estados, corporaciones o personas extranjeras».
También a señalados de corrupción, un delito con el que se asocian inhabilitaciones políticas contra opositores, según Daniels.
La líder opositora María Corina Machado, al igual que otros dirigentes opositores, está inhabilitada y señalada en distintas oportunidades de llamar a invasiones contra Venezuela, aunque hasta ahora no fue imputada.
La premio Nobel de la Paz está en Estados Unidos tras pasar más de un año en la clandestinidad en su país. Promete regresar a Venezuela cuando las condiciones de seguridad estén dadas.
– Traba –
La aprobación de la ley se había aplazado el 12 de febrero, entre el lamento de familiares y el reclamo de defensores de derechos humanos.
Una decena de mujeres comenzó el 14 de febrero una huelga de hambre frente a los calabozos de la Policía Nacional conocidos como Zona 7, en Caracas. El jueves quedaba una sola. Tras la aprobación de la ley, levantaron la huelga que casi cumplía seis días.
La manzana de la discordia: el artículo 7. El jueves se aprobó por unanimidad con modificaciones.
La amnistía abarca «a toda persona que se encuentre o pueda ser procesada o condenada por delitos o faltas acaecidos» en 27 años, que «esté a derecho o se ponga a derecho». Involucra así a los tribunales, señalados de servir al chavismo.
La ley incluye que los afectados en el exilio puedan enviar a un apoderado ante el juez.
«Luego de presentar la solicitud de amnistía, la persona no podrá ser privada de libertad por los hechos previstos en esta ley y deberá comparecer personalmente ante el tribunal competente a fines del otorgamiento de la amnistía», se lee en el texto.
La amnistía es parte de una agenda que incluye mayor apertura petrolera y un vuelco en las maltrechas relaciones con Estados Unidos, rotas desde 2019.
Washington ha dicho estar a cargo de la Venezuela pos-Maduro.
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