Tenn.- La Oficina del Sheriff del Condado de Cocke se vio obligada a clausurar diversas rutas secundarias tras una fuerte tormenta, con el objetivo de evitar accidentes por la acumulación de nieve y hielo. Sin embargo, el desacato a estas advertencias ha mantenido a los equipos de emergencia en un operativo constante de rescate en las zonas más remotas del condado.
El capitán Walter Cross Jr., del Departamento de Bomberos Voluntarios de Grassy Fork, informó que la mayoría de los incidentes involucran vehículos que se deslizan fuera de la calzada. Aunque la situación visual en la zona parece un paisaje invernal idílico, las condiciones del asfalto son extremadamente peligrosas, lo que ha generado un volumen inusual de llamadas de auxilio para asistir a conductores varados.
Según declaraciones del Sheriff C.J. Ball, cerca del 90% de las emergencias han sido protagonizadas por visitantes de fuera de la ciudad. El jefe policial señaló que muchos conductores, al no estar familiarizados con el terreno, confían ciegamente en sus sistemas de navegación GPS, los cuales no consideran el estado de las carreteras ni las restricciones por el clima, desviando el tráfico hacia rutas rurales intransitables.
La situación se tornó crítica en áreas como la ruta South 32, donde decenas de vehículos quedaron atravesados o cayeron en zanjas, bloqueando por completo el paso. Ante la imposibilidad de que las grúas operen en esas condiciones, las autoridades han priorizado el rescate de las personas, trasladándolas a hoteles en Newport y dejando las unidades abandonadas hasta que el clima permita su retiro.
Además de los rescates viales, los socorristas enfrentan el reto de ayudar al servicio de ambulancias a llegar hasta los residentes que requieren atención médica urgente.






